Para el Kremlin, la prioridad será resguardar sus beneficios y proteger la economía rusa frente a la escalada en Medio Oriente, sin intervenir de manera directa en el conflicto a pesar de su alianza con Teherán.

Rusia tomó distancia pública de Irán luego del reciente cierre del estrecho de Ormuz y de los ataques contra Teherán. El Kremlin sostuvo que no intervendrá en el conflicto y afirmó que priorizará sus propios intereses económicos frente a la escalada de la crisis en Medio Oriente.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, declaró ante la prensa que Moscú no considera el enfrentamiento como propio. “No es nuestra guerra”, señaló el funcionario al explicar la posición oficial del gobierno ruso.
Peskov también admitió que la postura del Kremlin puede generar críticas en el plano internacional, aunque remarcó que el objetivo principal del gobierno es proteger la economía rusa ante las turbulencias globales.
Moscú busca proteger su economía
Desde el gobierno ruso sostuvieron que el país no tiene capacidad para frenar el conflicto y que, según su visión, la responsabilidad de detenerlo recae en quienes lo iniciaron.
El portavoz presidencial explicó que la prioridad inmediata será reducir el impacto económico que puedan generar las tensiones internacionales. En ese marco, el Kremlin considera que Rusia debe asegurar sus propios beneficios incluso si la postura resulta polémica para la opinión pública internacional.
Peskov recordó que Moscú ya había adoptado una posición similar en episodios recientes vinculados a Irán, como los ataques registrados durante el verano de 2025, cuando Rusia optó por una política de no intervención directa.
Cooperación económica con Irán
Mientras el Kremlin toma distancia del conflicto militar, funcionarios rusos confirmaron que la cooperación económica con Irán continuará.
El ministro de Energía de Rusia, Serguéi Tsivilev, aseguró durante una visita a la residencia del embajador iraní en Moscú que ambos países firmaron un nuevo acuerdo intergubernamental y mantendrán el cronograma de trabajo previsto.
Según indicó el funcionario, las actividades conjuntas seguirán adelante pese a las dificultades derivadas del actual contexto bélico.
Impacto del conflicto en el mercado energético
El cierre del estrecho de Ormuz y los ataques contra refinerías en el golfo Pérsico provocaron un aumento en los precios internacionales del petróleo.
El enviado económico especial del Kremlin, Kirill Dmitriev, estimó que el valor del barril podría superar los 100 dólares. En ese contexto, el presidente Vladimir Putin advirtió que Rusia podría desviar suministros de gas fuera de Europa si la situación se agrava.
De acuerdo con los análisis citados por el Kremlin, los envíos de petróleo ruso hacia China e India no se verían afectados por una interrupción en el estrecho de Ormuz. Sin embargo, los especialistas señalaron que solo una crisis prolongada en los embarques del golfo podría generar un alivio significativo para la economía rusa.
Funcionarios europeos consultados por el diario The Washington Post indicaron que Rusia tendría interés en que el conflicto se prolongue y que el bloqueo en Ormuz continúe, debido al impacto que esa situación produce sobre los precios de la energía.
Consecuencias geopolíticas
La crisis también expuso las tensiones en la red de alianzas internacionales de Moscú. El asesinato del líder supremo iraní, ayatolá Ali Khamenei, reflejó una disminución de la influencia rusa en distintos escenarios globales.
Un análisis publicado por The Washington Post sostuvo que la muerte de Khamenei representa un golpe para la red de socios antioccidentales del presidente Vladimir Putin y evidencia las dificultades de Moscú para contrarrestar la estrategia internacional de Estados Unidos.
El ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, se refirió al tema en redes sociales. “Rusia no es un aliado fiable ni siquiera para quienes dependen en gran medida de ella”, escribió en X.
En paralelo, el Kremlin mantiene como prioridad estratégica la guerra en Ucrania, un conflicto que ya lleva cinco años y que ha demandado una gran cantidad de recursos militares y económicos.

