El reportero gráfico fue gravemente herido el 12 de marzo de 2025 cuando un gendarme le disparó un cartucho de gas lacrimógeno a la cabeza durante una protesta de jubilados. La Justicia procesó al efectivo y la familia busca que también se investigue a la cadena de mando del operativo.

El 12 de marzo de 2025, en medio de una protesta de jubilados frente al Congreso de la Nación, el fotógrafo Pablo Grillo cayó gravemente herido tras recibir el impacto directo de un cartucho de gas lacrimógeno disparado por un gendarme. La manifestación se realizaba, como cada miércoles desde el inicio del gobierno de Javier Milei, para rechazar los ajustes en los haberes y en el sistema de seguridad social.


Grillo, que hoy tiene 36 años, se encontraba cubriendo la movilización cuando un efectivo de Gendarmería disparó un lanzagases que impactó directamente en su cabeza. El fotógrafo quedó tendido en el suelo con parte del cráneo fracturado, mientras colegas, testigos y cámaras de televisión registraban la escena. Esas imágenes se transformaron luego en una prueba clave para la investigación judicial.
El procesamiento del gendarme que disparó
La Justicia identificó al autor del disparo como el gendarme Héctor Guerrero. En diciembre de 2025, la Cámara en lo Criminal y Correccional Federal lo procesó por “lesiones gravísimas agravadas por abuso de la función, en concurso con abuso de armas reiterado”.

En la resolución, los jueces también señalaron la necesidad de avanzar en la investigación sobre los superiores del oficial y sobre otros integrantes de las fuerzas de seguridad que participaron del operativo desplegado ese día frente al Congreso.
Según explicó Fabián Grillo, padre del fotógrafo, el proceso judicial se encuentra ahora a la espera del juicio oral. “Estamos a la espera del juicio oral. Fue denegada la apelación por parte del juzgado. No nos queda más que esperar esa instancia. A partir de allí veremos la posibilidad de avanzar en el juicio a la cadena de mando y a los responsables políticos. La justicia plantea esa necesidad, incluso el juzgado de apelaciones en los escritos está indicando que es evidente que hay responsables en la cadena de mando”, afirmó en diálogo con la Agencia Paco Urondo.
La recuperación de Pablo Grillo
A un año del ataque, la evolución médica del fotógrafo es favorable. Según su padre, el proceso de rehabilitación permitió una recuperación que incluso sorprendió a los médicos.
Hoy en día Pablo Grillo “está recuperándose muy bien”, contó Fabián, al destacar que “la rehabilitación es muy buena” y que su evolución resulta “asombrosa”.
“En cualquier momento le dan el alta del Hospital Roca y va a pasar a tener un tratamiento ambulatorio, donde va a asistir periódicamente un par de veces por semana. La verdad que es asombrosa la evolución que logró, dicho por los médicos que lo están asistiendo, incluso. Es hasta inesperada, según sus opiniones”, explicó.
El padre del fotógrafo también se refirió al impacto que tuvo el episodio en la vida familiar. “Este año al ataque a Pablo lo vivimos de una manera no sólo individual sino de conjunto como familia. Fue realmente un año muy duro. Desde lo personal fue muy difícil. Sin embargo, nos alivia mucho la recuperación de Pablo”, señaló.
La investigación sobre la cadena de mando
Además del gendarme que efectuó el disparo, la querella busca que la Justicia investigue el rol de otros efectivos que participaron del operativo. Entre ellos figuran los gendarmes Hernán Ariel Kozak y Jorge Luis Reyes, quienes, según la denuncia, habrían instado a Guerrero a disparar contra los manifestantes y luego lo felicitaron.
La familia también pidió que se analice la actuación de autoridades policiales y de la conducción de las fuerzas presentes ese día. Entre los nombres mencionados se encuentran el comisario inspector de la Policía Federal Gerardo Ariel Perillo Scampini, señalado como fiscalizador del operativo, y el director nacional de la Gendarmería, Claudio Miguel Brilloni.
En la denuncia también aparecen el jefe del Destacamento Móvil 6, comandante principal Néstor Germán López, quien tenía bajo su mando inmediato a los grupos que intervinieron en el operativo, y el jefe del Primer Escuadrón Contradisturbios, el alférez Gonzalo Gabriel Goulart, responsable de impartir órdenes a los gendarmes que tenían asignados los lanzagases ese día.
La querella busca que el proceso judicial no se limite al autor material del disparo, sino que también se investiguen las responsabilidades en la planificación y conducción del operativo de seguridad desplegado frente al Congreso durante aquella jornada de protesta.

