Kristin Cabot, protagonista de la “kiss cam” junto a su jefe, rompió el silencio y aseguró que sufrió acoso, amenazas y un fuerte impacto laboral y familiar tras la viralización del episodio.

Kristin Cabot, la mujer que quedó en el centro de un escándalo global tras aparecer en una “kiss cam” junto a su jefe durante un recital de Coldplay, denunció haber sido víctima de amenazas de muerte, acoso y exposición pública luego de que el video se volviera viral. En una entrevista con Oprah Winfrey, aseguró: “No debí haber salido con mi jefe, pero no merezco morir por eso”.
El episodio ocurrió durante un show de la banda británica en 2025, cuando una cámara del estadio captó a Cabot abrazada con Andy Byron, entonces CEO de la empresa tecnológica donde ambos trabajaban. La escena, amplificada por redes sociales y replicada millones de veces, desató especulaciones sobre una supuesta relación inapropiada y generó una ola de críticas a nivel global.
Según relató la propia Cabot, la viralización transformó un momento privado en un fenómeno de exposición masiva. “A partir de ese momento, mi vida dejó de ser mía”, sostuvo, al describir el impacto que tuvo la difusión del video en su vida personal, laboral y familiar.
La exdirectora de Recursos Humanos afirmó que, tras el episodio, recibió mensajes intimidatorios, sufrió la difusión de datos personales y vio afectada la seguridad de sus hijos. También remarcó que el castigo social fue “desproporcionado” y estuvo atravesado por un fuerte sesgo de género, ya que su jefe no recibió el mismo nivel de cuestionamientos públicos.
En ese sentido, explicó que ambos estaban separados de sus respectivas parejas al momento del concierto, aunque reconoció que su conducta fue un error. “Asumo la responsabilidad de una mala decisión, pero pagué un precio inimaginable”, afirmó.
El caso derivó en consecuencias concretas: tanto Cabot como Byron dejaron sus cargos en la empresa, pero la ejecutiva aseguró que, a diferencia de él, no logra reinsertarse laboralmente. “Estoy desesperada por volver a trabajar”, expresó en otra entrevista reciente, al señalar que su reputación quedó seriamente dañada.
El episodio reabrió el debate sobre el alcance de la exposición en redes sociales y los efectos del denominado “linchamiento digital”. Cabot advirtió que este tipo de situaciones pueden tener consecuencias profundas y duraderas: “Muchos no sobreviven a esta violencia”.
A casi un año del hecho, la mujer intenta reconstruir su vida y recuperar el control de su historia, en medio de un caso que trascendió lo anecdótico y se convirtió en un ejemplo del impacto que puede tener la viralización de un instante en la era digital.

