El Cedyc del barrio Moreno volvió a ser blanco de robos y destrozos de sus instalaciones. Esto mismo había ocurrido tiempo atrás en el Polideportivo de Garetto. Lo robado se repone y lo roto se arregla, sólo para que al poco tiempo vuelva a ser un objetivo de los delincuentes. Los establecimientos escolares también padecen el repudiable accionar de estas personas incapaces de respetar siquiera los bienes que son de uso comunitario. ¿Hasta dónde puede llegar el desprecio por lo público?


De la Redacción de EL NORTE
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Días atrás, el Cedyc de barrio Moreno volvió a ser epicentro de hechos vandálicos y robo de varias pertenencias sustanciales para la mantención del predio. Una situación que se repite incansablemente, siendo, desde ya, uno de los tantos lugares públicos que vienen arrastrando este tipo de daños.
Al margen de lo repetido de esas acciones delictivas, el desprecio por lo público es notorio. Un sinfín de lugares que funcionan o funcionaban para la sociedad, terminan siendo prácticamente desmantelados por los propios vecinos. Por ejemplificar, el Cedyc de barrio Moreno sufrió el robo de herramientas como una amoladora, una soldadora, la máquina para cortar el pasto; rotura de la bomba de la pileta, del enrejado para evitar el ingreso fuera del horario establecido; entre otras innumerables roturas.
Sin ir más lejos, el Polideportivo de barrio Garetto que había quedado en desuso, fue vandalizado en más de una ocasión, principalmente, el robo de las bombas y del tendido eléctrico. A pesar de estar cerrado, el nicoleño transitaba igual por la zona, por lo que debieron tapar la pileta para evitar accidentes.
El mes pasado, la Costanera baja también sufrió el daño de sus instalaciones. Durante la noche del lunes 9 de febrero, un vecino de San Nicolás registró en video a un grupo de seis menores de edad mientras provocaban destrozos. El hecho se produjo en las escalinatas del Anfiteatro, donde se los observa rompiendo los asientos de madera del espacio público.
Según había indicado un testigo a EL NORTE, los menores insultaban y arrojaban objetos propios del sector, generando daños materiales y amenazas. Ante esta situación, se dio aviso a la Policía para que intervenga en el lugar.
En el mismo registro audiovisual, los menores habrían manifestado su intención de provocar destrozos en el Puente de los Deseos, que cruza la guardería náutica, expresión que quedó registrada durante el episodio.
Tras lo ocurrido, el intendente de San Nicolás, Santiago Passaglia, se expresó a través de un video publicado en sus redes sociales. “Respecto a los menores que hicieron destrozos acá en el anfiteatro, voy a decir tres cosas. Primero que ya fueron individualizados por la policía, sabemos quiénes son y dónde viven. Segundo, que estoy muy a favor de la baja de la edad de imputabilidad y tercero que todos estos destrozos se van a hacer cargo los padres irresponsables”, afirmó.
Plazas, parques y escuelas
También, las plazas y parques se convirtieron en un constante reemplazo o arreglo de lo dañado. Sin importarles que todos los nicoleños utilizamos estos espacios públicos, arbitrariamente rompen los aros de las canchas de básquet, las máquinas para hacer deportes y hasta los juegos para los más chicos.
Los establecimientos educativos también son parte de los destrozos y robos constantes. Este diario ha publicado una enorme cantidad de daños que afectan al normal funcionamiento de las escuelas públicas. Desde objetos de uso diario para la enseñanza, hasta la vajilla que se utiliza para las comidas, el desprecio por lo público ya escaló a niveles nunca antes vistos.

