Tensiones entre Washington y sus aliados por la seguridad en el Golfo Pérsico

NewsITe
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a subir el tono contra sus aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), a quienes calificó de “cobardes” por negarse a participar en operaciones de escolta de buques a través del Estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más sensibles para el abastecimiento mundial de petróleo.
En una serie de mensajes publicados en su plataforma Truth Social, el mandatario sostuvo que, sin el respaldo de Washington, la OTAN se convierte en “un tigre de papel” y acusó a los socios europeos y asiáticos de beneficiarse de la seguridad que brinda Estados Unidos sin asumir los riesgos ni los costos políticos y militares que ello implica.
Trump afirmó que “la batalla está ganada militarmente” y que el riesgo para las fuerzas de los aliados sería mínimo, pero que aun así la mayoría de los miembros de la OTAN y otros socios estratégicos rechazaron el pedido estadounidense para acompañar buques en la estratégica vía de navegación, ubicada entre Irán y la península Arábiga.
Según el mandatario, la renuencia de los aliados a involucrarse directamente en el control del Estrecho de Ormuz es la “única razón” de los elevados precios del petróleo, al considerar que una operación coordinada de escolta y seguridad bastaría para reducir la tensión en la zona y normalizar los mercados energéticos.
Duras declaraciones y críticas a Europa y Asia
En otro pasaje de sus publicaciones, Trump aseguró que Estados Unidos “ya no necesita ni desea” la ayuda de los países de la OTAN, y extendió sus críticas a socios históricos como Japón, Australia y Corea del Sur. “Nunca la hemos necesitado”, escribió, marcando distancia respecto de la tradicional política exterior estadounidense de construcción de coaliciones multilaterales.
Las declaraciones se producen en el contexto de la creciente tensión en Medio Oriente, donde se entrecruzan los intereses de Estados Unidos, Israel e Irán, y en un momento en el que las capitales europeas intentan evitar una escalada mayor en la región que tenga impacto directo sobre su economía y su seguridad.
- El Estrecho de Ormuz concentra una porción clave del traslado marítimo de petróleo a nivel global.
- Los aliados de la OTAN muestran reticencias a involucrarse en operaciones que puedan arrastrarlos a un conflicto abierto con Irán.
Respuesta europea: distancia de la “guerra sin fin”
Desde Bruselas, la alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, planteó que “Europa no tiene ningún interés en una guerra sin fin”, en alusión a la confrontación que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán. Aunque aclaró que el bloque europeo no puede desentenderse de lo que ocurre en la región, insistió en mantener prudencia.
“Esta no es la guerra de Europa, pero los intereses de Europa están directamente en juego”, remarcó Kallas, sintetizando la posición de varios gobiernos del continente que buscan equilibrar la relación con Washington, la necesidad de garantizar el flujo energético y el temor a una escalada militar de difícil control.
“¡Sin Estados Unidos, la OTAN es un tigre de papel! […] ¡Cobardes, y lo recordaremos!”, escribió Trump en su red social, exhibiendo el mayor nivel de tensión política con sus aliados desde el inicio de esta crisis.
Mientras tanto, las principales capitales occidentales siguen de cerca la evolución de la situación en el Golfo Pérsico, donde cualquier incidente en el Estrecho de Ormuz podría repercutir inmediatamente en el precio internacional del crudo y en la estabilidad de la economía global.

