Un joven nicoleño alistado en el Ejército de Ucrania permanece desaparecido en combate

DESDE NOVIEMBRE NO HAY NOVEDADES OFICIALES DE SU PARADERO

En agosto del año pasado, Leonel Mansilla se había incorporado como voluntario a las fuerzas ucranianas que están en guerra contra Rusia. Se encuentra desaparecido desde hace algunos meses. Fuentes extraoficiales reportan que podría habría fallecido en combate en el marco de una ofensiva del ejército ruso en la zona de la denominada “Operación Militar Especial”. Su familia aún no recibió notificación oficial del hallazgo de su cuerpo.

Leonel Mansilla

Leonel Mansilla, un joven de 27 años nacido en San Nicolás, se encuentra oficialmente “desaparecido en combate”, el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania. Si bien reportes extraoficiales dan cuenta de su fallecimiento, la familia aún no recibió notificación oficial de ello. Tampoco del hallazgo de su cuerpo.

En agosto del año pasado se había incorporado como voluntario a las fuerzas ucranianas que están en guerra contra Rusia. En Argentina se desempeñó como Oficial subayudante en la Policía bonaerense, cumpliendo tareas en el Cuerpo Islas, en Tigre. Su familia perdió contacto con Leonel en noviembre pasado. Aún no recibieron la confirmación oficial de su muerte en combate, a pesar de las múltiples gestiones llevadas a cabo.

El caso se inscribe en un fenómeno más amplio: desde 2022, un número estimado de entre 50 y 100 argentinos se ha incorporado como voluntarios a las fuerzas armadas ucranianas. Muchos de ellos integran unidades como la Brigada 47, dentro de la Legión Extranjera, y participan en tareas de asalto en el frente de combate.

El reclutamiento se realiza principalmente a través de redes sociales, como TikTok, y mediante contactos informales. Si bien se prioriza a personas con experiencia militar o policial, también se aceptan postulantes sin formación previa, quienes reciben un entrenamiento acelerado de entre 25 y 35 días.

Los voluntarios firman contratos por dos años, con un mínimo obligatorio de seis meses para evitar cargos por deserción. A cambio, perciben salarios cercanos a los 2.800 dólares mensuales y cuentan con cobertura de gastos, incluyendo traslado, equipamiento y armamento personal.

Sin embargo, las condiciones en el frente presentan un alto nivel de riesgo. La mayoría de los combatientes extranjeros es destinada a zonas de máxima exposición, conocidas como “línea cero” o trincheras, donde las probabilidades de resultar herido o morir son elevadas.

Otros argentinos

En ese contexto, ya se han registrado bajas de ciudadanos argentinos en el conflicto, entre ellos José Adrián Gallardo, Ariel Achor, Mariano Franco y Emmanuel “Coca” Vilte durante 2025.

El proceso de incorporación incluye una entrevista inicial, el traslado a Europa y la formalización del ingreso una vez en territorio de Polonia o Ucrania. Si bien se ofrece un seguro de vida para los familiares, la realidad en combate está marcada por ataques constantes y condiciones extremas.

“El infierno en vida”. Esta es la definición unánime que repiten todos aquellos soldados que hayan pasado en algún momento por el frente de batalla. Es una zona donde cada centímetro puede costar la vida. Donde lo único que vuela son los drones kamikaze que buscan encontrar enemigos para estrellarse y matarlos.

La transición de las tiendas de campaña a la “línea cero” busca ser gradual, aunque en algunos casos no lo es. Muchas veces los nuevos soldados son obligados a unirse a las misiones. En otras oportunidades, ellos mismos se ofrecen. Esto último es desaconsejado por el propio “Gringo”, el reclutador: “No se regalen”.

Los soldados latinos, entre ellos los argentinos, suelen combatir juntos. La cuestión idiomática es fundamental, siempre tiene que existir un enlace entre el equipo en terreno con los comandantes que supervisan cada misión. Puede ser en inglés, español o en ucraniano.

Leonel Mansilla.

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