Desempleo y presión laboral en CABA: sube la desocupación

La Ciudad de Buenos Aires registra más desocupados y fuerte presión por empleo

La desocupación en la Ciudad de Buenos Aires alcanzó a 126.000 personas durante el cuarto trimestre de 2025, de acuerdo con el último informe del Instituto de Estadísticas y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (IDECBA). La cifra representa el 7,3% de la población económicamente activa (PEA) y supone una suba frente al 6,7% registrado en el mismo período del año anterior.

El dato confirma una tendencia al alza dentro del mercado laboral porteño. Si se compara con el tercer trimestre de 2025, cuando se contabilizaron 107.000 desocupados (6,3% de la PEA), el desempleo creció un punto porcentual en apenas tres meses, lo que evidencia un deterioro de las condiciones de inserción laboral en la ciudad.

Más allá de la desocupación abierta, el IDECBA advirtió sobre la creciente presión sobre el mercado de trabajo. El 11,3% de la población económicamente activa se encuentra sin empleo o en situación de subocupación demandante. Y si a ese grupo se suman las personas ocupadas que, pese a tener un trabajo, están buscando activamente otra ocupación o más horas laborales, el porcentaje asciende al 12,7% de la PEA.

Actividad, género y territorios: cómo se reparte el empleo en la Ciudad

Para el cuarto trimestre de 2025, la tasa de actividad de la población de 10 años y más se ubicó en el 64,1%, mientras que la tasa de empleo llegó al 59,4%. Desde el organismo estadístico porteño señalaron que, en la comparación interanual, la participación en el mercado laboral se expandió levemente, pero el nivel de empleo se mantuvo prácticamente estable.

La desocupación presenta, además, diferencias por género. Del total de personas sin trabajo, el 52% son mujeres y el 48% varones. En términos de tasas, el desempleo masculino se ubicó en 7%, mientras que el femenino trepó a 7,6%, lo que confirma una brecha persistente en el acceso al empleo.

También se observan contrastes territoriales dentro de la Ciudad. Las zonas Norte y Centro exhiben tasas de actividad de 65,2% y niveles de empleo de 61,6% y 61,2%, respectivamente, por encima de los valores del Sur, donde la actividad llega al 60,7% y el empleo apenas al 53,7%. Estos datos confirman que el sur porteño concentra las mayores dificultades de inserción laboral.

Subocupación, sectores económicos y precariedad laboral

El relevamiento aporta, a su vez, un mapa de los sectores que concentran el empleo. El rubro Servicios explica el 73,5% de los puestos de trabajo en la Ciudad, seguido por Comercio, con el 14,7%. La industria y la construcción, en conjunto, reúnen el 10,8% del total de ocupados, reflejando un perfil económico fuertemente orientado a las actividades terciarias.

La tasa de subocupación horaria –que mide a quienes trabajan menos de 35 horas semanales de manera involuntaria y están disponibles para trabajar más– se situó en 9,3%, con un aumento interanual de 0,6 puntos porcentuales. Más de la mitad de la población subocupada (57,5%) integra el grupo no demandante, es decir, personas que no buscan activamente más horas de trabajo y, por lo tanto, no incrementan la presión inmediata sobre el mercado laboral.

En cuanto a la calidad del empleo, el informe indica que el 72% de la población ocupada se desempeña como asalariada. Dentro de ese grupo, el 70,3% cuenta con cobertura jubilatoria, mientras que al 29,7% no se le realizan los aportes correspondientes, lo que revela un núcleo importante de informalidad o precariedad en las relaciones laborales.

  • El 22,1% de las personas ocupadas trabaja por cuenta propia en la Ciudad.
  • El 59,1% de los cuentapropistas se encuentra registrado y realiza aportes con regularidad.
  • Un 34,5% desarrolla su actividad sin ningún tipo de registro formal.
  • El 6,4% restante tiene una situación irregular en el pago de sus obligaciones.

Los indicadores difundidos por la estadística oficial confirman que la Ciudad de Buenos Aires enfrenta no solo un aumento de la desocupación, sino también un mercado laboral marcado por la subocupación, las brechas de género y territorio, y un alto porcentaje de trabajadores sin plena protección social.

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