El Gobierno bonaerense aprobó un nuevo recálculo tarifario que redefine los costos del servicio eléctrico para las distribuidoras desde abril. En San Nicolás, el impacto se verá reflejado en las tarifas que aplica EDEN.

El Gobierno de la provincia de Buenos Aires avanzó con un nuevo recálculo de la tarifa eléctrica y actualizó los costos del servicio para las empresas distribuidoras. La medida se oficializó mediante la Resolución 173/2026 del Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos y establece un nuevo esquema que regirá para los consumos realizados a partir de mañana, miércoles 1° de abril.
A diferencia del aumento aplicado desde el 1° de marzo, que tuvo un impacto fuerte en las boletas, esta actualización se apoya sobre una estructura tarifaria ya vigente. En este caso, la Provincia vuelve a ajustar los valores en función de distintos componentes del sistema eléctrico, sin que eso implique una suba significativa en la factura final.
El recálculo incorpora cambios en los precios mayoristas de la energía, en los costos de transporte y en el esquema de subsidios definidos a nivel nacional. A su vez, se actualiza el Valor Agregado de Distribución (VAD), que es el componente que reconoce los costos propios de las empresas que prestan el servicio.
En ese marco, la Provincia redefine cuánto pueden cobrar las distribuidoras en base a esos costos actualizados. Se trata de un ajuste regulado, en el que las empresas no fijan el precio por decisión propia, sino que aplican los valores establecidos por la autoridad provincial.
Nuevo cuadro tarifario desde abril
La resolución incluye a EDEN, la empresa que presta el servicio en San Nicolás, y aprueba un nuevo cuadro tarifario para su área de concesión. Esto implica que la distribuidora deberá aplicar los valores definidos en este recálculo en las facturas correspondientes a los consumos que se realicen desde abril.
En la práctica, el impacto en las boletas será acotado. Las estimaciones oficiales indican que el ajuste promedio rondará el 1,3%, una variación menor si se la compara con los incrementos registrados en el inicio del año.
Tomando como referencia los valores que ya habían sido actualizados en marzo, un usuario residencial sin subsidio que pagaba alrededor de $52.000 pasará a abonar cerca de $52.700. En tanto, en el caso de quienes cuentan con subsidio, la factura promedio se moverá de unos $33.300 a aproximadamente $33.700, siempre en función del consumo.
De este modo, aunque el efecto en el bolsillo será leve, la medida confirma que el esquema tarifario sigue en proceso de actualización. A través de este tipo de resoluciones, la Provincia continúa revisando los costos del servicio eléctrico y trasladando esos cambios a las distribuidoras, que luego los reflejan en las facturas que reciben los usuarios.

