Los ingresos tributarios alcanzaron los $16,017 billones, pero quedaron por debajo de la inflación. El dato refleja el freno en la actividad y el consumo.

La recaudación tributaria de marzo volvió a crecer en términos nominales, pero quedó por debajo de la inflación y marcó una nueva caída en términos reales. Según informó la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), los ingresos alcanzaron los $16,017 billones, con un incremento interanual del 26,2%.
Sin embargo, la suba quedó por debajo del aumento de precios del mismo período, que rondó el 31%, lo que refleja una pérdida de poder adquisitivo y una desaceleración de la actividad económica. El dato encendió señales de alerta sobre la evolución del consumo y su impacto en la recaudación.
El comportamiento de los principales tributos mostró un escenario heterogéneo, aunque con predominio de factores negativos. El Impuesto al Valor Agregado (IVA), uno de los principales indicadores del consumo, recaudó $5,6 billones y creció 28,7% interanual, también por debajo de la inflación.
Dentro del IVA, el componente impositivo sostuvo el resultado, mientras que el IVA aduanero reflejó la caída de las importaciones. Este desempeño evidenció el enfriamiento de la actividad económica.
Por su parte, el Impuesto a las Ganancias generó ingresos por $2,6 billones, con una suba del 17,1%, muy por debajo del promedio general. La caída se explicó por la ausencia de anticipos de sociedades y por cambios en los parámetros del tributo que redujeron su impacto.
En cuanto al comercio exterior, las retenciones a las exportaciones registraron una caída nominal del 14,6%, afectadas por la reducción de alícuotas a cultivos como soja, trigo y maíz. A su vez, los derechos de importación crecieron, aunque condicionados por una menor dinámica de compras al exterior.
Los recursos de la Seguridad Social alcanzaron los $4,4 billones, con una suba del 28,5% impulsada por los salarios formales. Sin embargo, este crecimiento también quedó por debajo de la inflación.
Impacto en provincias y contexto económico
Entre los tributos, el impuesto sobre los débitos y créditos bancarios, conocido como “impuesto al cheque”, fue uno de los pocos que superó la inflación, con un incremento del 38,4%. No obstante, este dato no logró revertir la tendencia general.
El contexto económico explica parte de estos resultados. La inflación, que se mantiene en torno al 3% mensual sin perforar el umbral del 1% proyectado oficialmente, junto con los aumentos en tarifas, transporte y servicios de salud, impacta en el poder de compra de los hogares.
En ese escenario, la reducción del consumo repercute directamente en la recaudación. Además, este fenómeno genera un efecto en cadena sobre provincias y municipios, que dependen de los fondos coparticipables.
La menor recaudación nacional, sumada a tensiones en las transferencias, reduce los recursos disponibles en los niveles subnacionales. Esto impacta en los gobiernos locales, que enfrentan una mayor demanda social con menos herramientas financieras.

