Un mural que enlaza a Banfield con la causa Malvinas

NewsITe
El estadio Florencio Sola, casa de Banfield, guarda una de esas historias en las que la casualidad termina convertida en símbolo. En la platea José Luis “Garrafa” Sánchez, una enorme pintura rinde homenaje a los héroes de la guerra de Malvinas y, al mismo tiempo, recuerda una curiosa coincidencia: la distancia entre el estadio y las islas es de 1.896 kilómetros, el mismo número del año de fundación del club del sur del conurbano bonaerense.
El mural, inaugurado en agosto del año pasado sobre un paredón externo de la platea construida en 2008, fue pensado como un puente entre la identidad banfileña y la causa Malvinas. La inscripción destaca que el “Taladro”, nacido el 21 de enero de 1896, está a 1.896 kilómetros del archipiélago. Esa curiosidad numérica se transformó en un motivo más para reafirmar la memoria, la soberanía y el reconocimiento a quienes combatieron en el Atlántico Sur.
En cada aniversario del inicio del conflicto bélico, Banfield convoca a sus socios ex combatientes, integrantes de la Subcomisión de Veteranos de la Guerra de Malvinas del club. Ellos suelen ingresar al campo de juego en el entretiempo de los partidos cercanos al 2 de abril, recibiendo el aplauso de las cuatro tribunas en un homenaje que ya es marca registrada en el Florencio Sola.
La historia de Marcelo Daniel Massad, el héroe que era arquero
La historia del mural también está atravesada por un nombre propio: Marcelo Daniel Massad. Nacido el 31 de diciembre de 1962 y arquero de la quinta división de las inferiores del “Taladro”, Massad soñaba con convertirse en contador público. Tenía apenas 19 años cuando murió en combate, durante la guerra de Malvinas, y desde entonces su figura se convirtió en bandera para la comunidad banfileña.
Su llegada a las islas, cuentan sus familiares, fue fruto de otra casualidad. Mientras hacía la fila para obtener un número de sorteo para el servicio militar, se cruzó con un amigo y cedió su lugar para acercarse a saludarlo. El joven que ocupó ese lugar obtuvo un número bajo; Massad, en cambio, fue destinado al regimiento de La Plata y terminó arribando a Malvinas en abril de 1982.
Su caída se produjo en la noche del 11 de junio, en plena batalla de Monte Longdon. Desoyó la orden de repliegue para intentar alertar a otros soldados que no habían escuchado el llamado, gesto que lo convirtió en un ejemplo de coraje y compañerismo. Hoy, una escuela secundaria de Banfield lleva su nombre y sus restos descansan en el cementerio de Darwin, donde su tumba está identificada con nombre y apellido.
Memoria viva en el Florencio Sola
La acción de Banfield se suma a las múltiples expresiones del fútbol argentino que, año tras año, buscan mantener viva la memoria de Malvinas. Banderas, camisetas especiales, minutos de silencio y homenajes en cada cancha son parte de una agenda que recuerda a los veteranos y a los caídos en la guerra, a 44 años del inicio del conflicto.
- El mural señala la coincidencia entre la distancia al archipiélago y el año de fundación del club: 1.896 kilómetros y 1896.
- La Subcomisión de Veteranos de la Guerra de Malvinas de Banfield participa activamente en actos y recordatorios organizados por la institución.
“Uno defiende lo que ama: la camiseta, el barrio, la tierra y su gente. Nosotros defendimos todo eso junto y en cada paso en Malvinas había algo de este suelo también. Las Malvinas fueron, son y serán argentinas. Banfield no las olvida, ni a sus héroes”, expresan los veteranos en un emotivo video difundido por el club.
Así, entre murales, actos y relatos transmitidos de generación en generación, Banfield reafirma su compromiso con la memoria colectiva. La casualidad de un número se transformó en una pared cargada de significado, que cada hincha recorre sabiendo que, detrás del verde y blanco, late también la historia de quienes dieron su vida por el país.

