Día Mundial de la Actividad Física: por qué es clave moverse

La fecha, impulsada por la OMS y la OPS, busca combatir el sedentarismo y destacar los beneficios del movimiento en la salud física y mental.

Día Mundial de la Actividad Física

Cada 6 de abril se conmemora el Día Mundial de la Actividad Física, una fecha que busca promover el movimiento como una conducta esencial para la salud y prevenir enfermedades asociadas al sedentarismo. La iniciativa fue impulsada en 2002 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

El objetivo de esta jornada es concientizar sobre la importancia de mantenerse activo a lo largo de la vida. La actividad física insuficiente se identifica como uno de los principales factores de riesgo de mortalidad a nivel global y su incidencia crece en numerosos países.

La práctica regular de actividad física, entendida como cualquier movimiento corporal que requiera gasto de energía, permite reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles como la hipertensión, la enfermedad coronaria, los accidentes cerebrovasculares, la diabetes, el cáncer de mama y de colon, y la depresión.

Los beneficios del movimiento diario

Además de prevenir enfermedades, la actividad física mejora la salud ósea y funcional. También cumple un rol clave en el equilibrio energético y en el control del peso corporal.

El impacto positivo no se limita al plano individual. Las sociedades más activas pueden generar beneficios adicionales, como una reducción en el uso de combustibles fósiles, una mejora en la calidad del aire y calles menos congestionadas y más seguras.

En ese sentido, promover hábitos como caminar o utilizar la bicicleta para los traslados diarios permite avanzar en tres aspectos centrales: mejorar la salud de la población, elevar la calidad de vida y reducir los efectos negativos sobre el ambiente.

Datos globales sobre la actividad física

Según datos de la Organización Panamericana de la Salud, a nivel mundial las mujeres registran menores niveles de actividad física (32%) en comparación con los hombres (23%). Además, la práctica tiende a disminuir con la edad en la mayoría de los países.

A su vez, 1 de cada 4 adultos no alcanza los niveles recomendados de actividad física, que se establecen en al menos 30 minutos diarios. Esta situación tiene impacto directo en la salud global, ya que se estima que hasta 5 millones de muertes al año podrían evitarse si la población fuera más activa.

Las personas con niveles insuficientes de actividad física presentan entre un 20% y un 30% más de riesgo de muerte en comparación con quienes mantienen una vida activa.

El panorama es aún más preocupante entre los jóvenes: más del 80% de la población adolescente a nivel mundial no realiza la actividad física suficiente.

Cómo incorporar la actividad física en la vida cotidiana

Los especialistas destacan que alcanzar los niveles recomendados no requiere necesariamente de entrenamientos intensivos. En muchos casos, es posible lograrlo a través de la denominada “vida activa”.

Este concepto incluye movimientos cotidianos como caminar, andar en bicicleta, realizar tareas recreativas o practicar deportes. La recomendación general es acumular al menos 30 minutos diarios de actividad, incorporando el movimiento a las rutinas habituales.

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