El Consejo Directivo del organismo aprobó nuevos cierres en el marco de la reestructuración impulsada por el Gobierno, que apunta a reducir sedes en todo el país.

El Consejo Directivo del INTA aprobó el cierre de 14 agencias de extensión rural en las provincias de Buenos Aires y Córdoba, en el marco del plan de ajuste y reestructuración que impulsa el Gobierno nacional. La medida representa un avance en la reducción de la estructura del organismo y acerca el recorte al 50% del objetivo previsto.
La decisión se tomó en el último encuentro del órgano de conducción, integrado por representantes del sector agropecuario, universidades y el Estado. Allí se resolvió eliminar distintas Agencias de Extensión Rural (AER) pertenecientes a los centros regionales Buenos Aires Norte, Buenos Aires Sur y Córdoba, en línea con el esquema de reorganización.
En la región Buenos Aires Norte, dejarán de funcionar las agencias de Vedia y Rojas. En el sur de la provincia, el ajuste alcanzará a nueve sedes: Laprida, General La Madrid, Benito Juárez, Lobería, Otamendi, Necochea, Balcarce, Mayor Buratovich y Saladillo.
En Córdoba, en tanto, se dispuso el cierre de las agencias de Oncativo, La Carlota y Ucacha.
Con esta medida, el total de dependencias eliminadas asciende a 24, si se suman los diez cierres previamente oficializados, entre ellos la agencia de Sáenz Peña, en Chaco, y la disolución del Centro Regional INTA AMBA, que contaba con nueve sedes.
El recorte forma parte de la denominada “propuesta integral de Adecuación y Fortalecimiento de los Recursos Humanos en INTA”, que establece como meta reducir de 299 a 252 las agencias de extensión rural en todo el país, lo que implica la eliminación de 48 dependencias.
Reorganización y cambios internos
El plan de reestructuración, impulsado por la presidencia del organismo a cargo de Nicolás Bronzovich, incluye la reducción de la extensión territorial, la venta de activos y la reorganización interna del INTA.
Entre las medidas contempladas se encuentra la venta de más de 42.000 hectáreas de campos experimentales, la unificación de centros regionales y la eliminación de líneas de trabajo. Parte de este proceso ya se concretó con la disolución del INTA AMBA.
El avance del ajuste se da tras un 2025 marcado por tensiones, en el que los cambios en la gobernanza del organismo enfrentaron resistencias en el Congreso y en la Justicia. Sin embargo, modificaciones recientes en la composición del Consejo Directivo facilitaron la aprobación de las medidas.
Aunque se mantuvo la cantidad de integrantes, el reemplazo de algunos representantes permitió avanzar con decisiones que hasta el momento no habían logrado consenso dentro del organismo.

