La cadena de cerveza artesanal Antares confirmó el cierre de sucursales históricas como La Plata y Playa Grande, mientras el sector enfrenta una fuerte retracción y ajustes que también alcanzan a Quilmes

La cadena de cerveza artesanal Antares confirmó el cierre de varios de sus locales más emblemáticos en el país, en un contexto marcado por la caída del consumo y el deterioro del negocio gastronómico. La decisión se da en paralelo a un escenario más amplio de crisis en la industria cervecera, que también impacta en grandes empresas del sector.
Entre los cierres más relevantes aparecen la sucursal de La Plata, inaugurada en 2005, y el tradicional local de Playa Grande en Mar del Plata, con más de dos décadas de funcionamiento. La empresa ya había cerrado otros puntos durante 2024, en un proceso que refleja el retroceso sostenido de la actividad.
Factores económicos y presión sobre el negocio
Detrás de estos cierres se combinan distintos factores que afectan directamente al rubro. La retracción del consumo aparece como el principal condicionante, en un contexto de pérdida de poder adquisitivo que golpea al gasto en salidas y ocio.
A esto se suma el aumento de los costos operativos, especialmente en servicios, junto con alquileres que se vuelven cada vez más difíciles de sostener para los locales gastronómicos. Este combo reduce los márgenes y complica la continuidad de muchos establecimientos.
El impacto en grandes empresas del sector
La crisis no se limita al segmento artesanal. En paralelo, Cervecería y Maltería Quilmes avanza con un proceso de ajuste en su planta de Zárate, que incluye la reducción de turnos y un recorte significativo de personal.
La caída de ventas, estimada en torno al 45%, obligó a reestructurar la producción, en línea con un mercado que muestra señales de contracción sostenida.
Un cambio de tendencia en el consumo
El escenario actual refleja un problema más amplio. El consumo de cerveza en Argentina registra un retroceso en los últimos años, afectado por la pérdida de ingresos y modificaciones en los hábitos de los consumidores.
A este contexto se suma el incremento de costos y una mayor competencia, incluso con productos importados, lo que profundiza la presión sobre las empresas del sector.
Así, el segmento que supo crecer con fuerza —especialmente en la cerveza artesanal— atraviesa ahora una etapa de ajuste, con cierres de locales, reducción de personal y un mercado que busca reacomodarse frente a un escenario económico adverso.

