Emprender en San Nicolás, una opción que crece entre la necesidad y la búsqueda de procurarse ingresos

EMPUJADOS POR UN CONTEXTO ECONÓMICO COMPLEJO

Cada vez más vecinos apuestan a generar su propio trabajo ante la dificultad de acceder a un empleo formal o complementar ingresos. Desde servicios personales hasta ventas por redes y ferias, el emprendedurismo se consolida en la ciudad con formatos diversos que combinan inversión, adaptación y estrategias para sostener la actividad.

De la redacción de EL NORTE
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“Arranqué porque no conseguía trabajo”. La frase se repite en distintos rubros y sintetiza una realidad que atraviesa a muchos vecinos de San Nicolás. En este caso, pertenece a una mujer de 45 años que, tras desempeñarse en el área de recursos humanos, decidió iniciar un emprendimiento de venta de ropa a través de redes sociales, el boca a boca y encuentros tipo showroom.

En un contexto económico que plantea dificultades para sostener el poder adquisitivo, emprender aparece como una alternativa concreta. A la falta de empleo se suma, en muchos casos, la necesidad de generar ingresos adicionales. “El sueldo no alcanzaba y necesitaba otro ingreso”, señala otra emprendedora de 40 años que comenzó con la elaboración y venta de productos de pastelería.

En ese escenario, el abanico de emprendimientos es amplio y responde a distintas estrategias para generar ingresos. En algunos casos, rubros ya instalados suman servicios para sostener o ampliar su clientela, como ocurre con peluquerías que incorporan propuestas de manicuría, por ejemplo. En paralelo, también crecen los emprendimientos individuales que funcionan desde los domicilios o de manera itinerante, vinculados a servicios personales como uñas o estética, así como la elaboración y venta de productos como pastelería, cerámica o artículos artesanales. A esto se suma la comercialización de indumentaria y otros productos de reventa, generalmente a través de redes sociales, el boca a boca o encuentros tipo showroom. A su vez, quienes cuentan con mayor capacidad de inversión avanzan con locales comerciales, especialmente en rubros como minimarket o drugstores que combinan la venta de productos con opciones de consumo en el lugar.

Otra de las modalidades que se consolidó en la ciudad es la organización de ferias y encuentros de emprendedores. Estos espacios se desarrollan en distintos ámbitos, desde viviendas particulares hasta salones, instituciones o bares, y reúnen propuestas variadas que combinan la venta de productos con experiencias gastronómicas. En paralelo, los showrooms continúan ganando lugar como alternativa para comercializar sin un local a la calle, reduciendo costos y concentrando la actividad en días específicos.

El costo de iniciar un emprendimiento varía según el rubro, pero en muchos casos puede comenzar con inversiones relativamente bajas, especialmente en servicios o reventa. Sin embargo, sostener la actividad en el tiempo implica otros desafíos, como la compra de insumos, la actualización de precios y la necesidad de mantener un flujo constante de ventas.

En este contexto, la organización del trabajo, el uso de redes sociales y la capacidad de adaptarse a la demanda aparecen como factores determinantes para la continuidad de los proyectos. También incide la posibilidad de diversificar la oferta o encontrar nuevos canales de comercialización.

Emprender se presenta así, como una alternativa para generar ingresos en la ciudad, en un escenario donde las condiciones económicas obligan a buscar nuevas formas de trabajo y sostenerlas en el tiempo.

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