Bosques de algas, un tesoro oculto en la costa fueguina

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Una reciente campaña científica en la Reserva Costa Atlántica de Tierra del Fuego permitió relevar en detalle los llamados “bosques fantasmas”, un ecosistema de macroalgas intermareales que funciona como refugio clave para la biodiversidad marina del extremo sur argentino.
El trabajo fue impulsado por la Fundación Por el Mar, que centró su investigación en los bosques de Macrocystis pyrifera, la especie de alga parda gigante típica de los mares australes. Durante la recorrida en distintos sectores del intermareal se identificaron más de 300 algas y se registró la presencia de más de 15 especies de invertebrados y vertebrados asociadas a este ambiente.
El biólogo Ramiro Braga, integrante del equipo, subrayó que se trató de la primera campaña de este tipo en la zona y valoró el apoyo técnico de la Secretaría de Ambiente de Tierra del Fuego. Según detalló, el objetivo central es generar información rigurosa para el monitoreo y la conservación de estos bosques submarinos, considerados indicadores sensibles de cambios ambientales.
Qué son los “bosques fantasmas” y por qué son tan importantes
El director científico de la fundación, Cristian Lagger, explicó que los “bosques fantasmas” se desarrollan en la franja intermareal, un área donde la marea sube y baja diariamente. En bajamar, las algas quedan expuestas y son claramente visibles; en pleamar, en cambio, quedan cubiertas por el agua y parecen desaparecer, de allí su nombre fantasmal.
Durante los muestreos, el equipo analizó desde áreas someras hasta sectores más profundos de la costa fueguina. Allí comprobaron que, aunque a simple vista las algas lucen “limpias”, debajo de las rocas se esconde una intensa vida: estrellas de mar, caracoles, pulpos, pequeños crustáceos y otros organismos que encuentran alimento y protección entre las algas y el sustrato rocoso.
Braga destacó que, cuando la marea vuelve a cubrir el intermareal, aparecen especies más móviles como tiburones y rayas, lo que evidencia un sistema altamente dinámico, donde las interacciones ecológicas estructuran la comunidad. De este modo, los bosques de algas funcionan como guarderías naturales y corredores biológicos para numerosas especies marinas.
Un refugio frente al cambio climático y una ley que los protege
Lagger advirtió que, a nivel global, muchos bosques de algas se encuentran en retroceso por el calentamiento del océano, la contaminación y los cambios en el uso del litoral. En la costa de Tierra del Fuego, sin embargo, estos ecosistemas aún se mantienen relativamente bien conservados, lo que los convierte en reservas estratégicas frente a los impactos del cambio climático.
En la provincia rige la ley 1589, que establece pautas para el manejo sostenible de los bosques de macroalgas y busca evitar su sobreexplotación. Para los especialistas, contar con una normativa específica es un paso clave, pero remarcan que debe ir acompañada de más conocimiento científico y del compromiso de la comunidad local.
- Más de 300 especies de algas identificadas en la Reserva Costa Atlántica.
- Al menos 15 especies de invertebrados y vertebrados asociadas a los bosques de Macrocystis pyrifera.
- Ley 1589 de Tierra del Fuego, que regula el manejo sostenible de estos ecosistemas.
“Estos ambientes funcionan como refugios que brindan alimento y protección, y son excelentes indicadores de cambios ambientales”, remarcan desde la Fundación Por el Mar.
Desde la organización señalaron que la iniciativa también busca acercar la ciencia a la comunidad de Río Grande y de toda la provincia, mediante charlas, actividades educativas y visitas guiadas. La meta es que los vecinos conozcan la riqueza de los “bosques fantasmas”, tomen dimensión de su valor ecológico y se conviertan en aliados en la defensa de uno de los ecosistemas más singulares del litoral argentino.

