Teherán rechazó participar en una nueva ronda de diálogo tras el anuncio de Washington. Asegura que no habrá conversaciones mientras siga la presión militar sobre sus puertos.

El gobierno de Irán afirmó que no enviará representantes a Pakistán para una nueva ronda de բանակցaciones con Estados Unidos mientras se mantenga el bloqueo marítimo impuesto por Washington sobre sus puertos. La postura fue difundida este domingo por la agencia Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria iraní.
La decisión se conoció luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara el envío de una delegación a Islamabad para retomar el diálogo tras el fracaso de la primera cumbre. Según indicó, la misión estará nuevamente encabezada por el vicepresidente JD Vance.
Desde Teherán sostuvieron que no habrá participación en ese encuentro mientras continúe la actividad militar estadounidense contra los puertos iraníes. En ese marco, descartaron el envío de negociadores a la capital pakistaní y endurecieron su postura frente a la estrategia de presión de Washington.
No obstante, fuentes iraníes indicaron que el intercambio de mensajes entre ambas partes se mantiene activo a través de Pakistán como intermediario. Este canal de comunicación continuó en los últimos días, pese al fracaso de la primera ronda de conversaciones celebrada el fin de semana pasado en Islamabad, que concluyó sin acuerdo.
De acuerdo con la versión iraní, el estancamiento en las negociaciones respondió a las “exigencias y ambiciones” de la delegación estadounidense, lo que impidió avanzar en un entendimiento.
El anuncio de Trump sobre una nueva misión diplomática se produjo en paralelo a una escalada verbal del mandatario, quien advirtió que, si Irán no acepta el acuerdo propuesto por Washington, Estados Unidos podría destruir “todas y cada una de las centrales eléctricas y puentes” del país.
Estas tensiones se dan en el marco de una tregua de dos semanas acordada el pasado 8 de abril entre ambas partes, que tiene como objetivo contener el conflicto y abrir una instancia de negociación. Sin embargo, la negativa de Irán a participar en una nueva ronda bajo las condiciones actuales pone en duda la continuidad del diálogo.
El escenario permanece abierto, con contactos indirectos en curso pero sin señales concretas de una reunión formal en el corto plazo, en un contexto marcado por la presión militar y la falta de consenso entre las partes.

