El director ejecutivo del organismo, Esteban Leguízamo, respondió a reclamos surgidos en San Nicolás por demoras en prestaciones y dificultades para acceder a turnos. También se refirió a los cambios en el sistema de médicos de cabecera y la cobertura de medicamentos.

De la redacción de EL NORTE
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En comunicación con EL NORTE Stream, el director ejecutivo del PAMI, Esteban Leguízamo, se refirió a los reclamos de profesionales y afiliados en San Nicolás y a la situación general del organismo. En medio de cuestionamientos por demoras y dificultades en el acceso a prestaciones, sostuvo que no existen restricciones para la atención de los beneficiarios y negó atrasos en los pagos.
Sobre los turnos, especialmente en estudios de diagnóstico por imágenes, afirmó que “no hay límites para el afiliado” y aclaró que las demoras responden a la disponibilidad de cada prestador. A su vez, subrayó que cuando un afiliado no obtiene turno en un centro determinado puede recurrir a otros dentro de la cartilla o solicitar asistencia en las agencias para ser derivado, mientras que las urgencias están garantizadas.
Los reclamos en la ciudad también alcanzan a odontólogos y oftalmólogos, quienes señalaron demoras en el cobro de cápitas. Al respecto, aseguró que “no hay retraso” y explicó que los pagos responden a la dinámica habitual del instituto, con liquidaciones escalonadas según los vencimientos. En esa línea, indicó que durante abril se están abonando prestaciones de meses anteriores y reconoció desfasajes puntuales, al admitir lo siguiente: “Puede ser que en algún ítem podamos tener algún retraso en cuanto a la actualización”. Agregó que los honorarios del PAMI suelen ubicarse por debajo del mercado, aunque esa diferencia, sostuvo, se compensa con el volumen de afiliados.
El funcionario también se refirió al conflicto con los médicos de cabecera, que generó tensiones en distintas localidades. Según planteó, los profesionales “siempre estuvieron al día” y remarcó que “si hay algo seguro en el PAMI, es el cobro de los médicos de cabecera”, quienes perciben sus honorarios el último día hábil de cada mes.
La controversia surgió a partir de la modificación del esquema de pagos. “Lo que suscitó el problema fue un cambio en cuanto al sistema de prestación porque ahora cobran una cápita cerrada”, explicó, y detalló que el valor por afiliado pasó de 950 a 2100 pesos. “Antes cobraban 950 pesos por cápita y nosotros lo aumentamos 120% a 2100 por afiliado”, señaló, al tiempo que precisó que ese monto se percibe independientemente de la cantidad de consultas realizadas.
Este cambio reemplazó al sistema anterior, que combinaba una cápita menor con pagos adicionales por prestaciones. En paralelo, mencionó que el organismo reforzó los controles y auditorías, donde se detectaron irregularidades en las prácticas informadas. “Hemos revitalizado las auditorías y el PAMI ahora audita todo” y, en ese marco, “encontrábamos muchos desvíos en cuanto a las prestaciones que se transmitían”, situación que derivó en el conflicto con parte del sector, aunque aseguró que ya se iniciaron instancias de diálogo.
Medicamentos
En cuanto a la cobertura de medicamentos, afirmó que se mantiene como uno de los ejes centrales del organismo. “Tenemos todos los medicamentos al 100% en todas las enfermedades crónicas”, indicó, y destacó el rol del subsidio social para aquellos afiliados que no pueden afrontar el costo de los tratamientos. En esos casos, explicó que si aun con los descuentos vigentes no pueden cubrir el gasto, “puede tramitar su subsidio social y recibe el 100% de descuento”.
Finalmente, remarcó que existe un seguimiento permanente de la situación en cada distrito –incluidas las Unidades de Gestión Local– y que las decisiones se adoptan en función de las particularidades de cada región. Bajo esta lógica, los planteos surgidos en San Nicolás se inscriben en una discusión más amplia sobre el funcionamiento del sistema, en un contexto de cambios en los mecanismos de pago y control de prestaciones.

