Un joven murió al caer de su moto en una carrera ilegal

NewsITe
Un joven de 24 años murió en la madrugada del lunes 20 de abril tras sufrir un violento accidente mientras participaba de una carrera ilegal de motos en la Autopista Buenos Aires–La Plata. El caso generó fuerte conmoción porque la víctima llevaba una cámara con la que registró los últimos instantes de su vida.
El siniestro ocurrió a la altura del kilómetro 35,5 de la traza, en sentido a la Ciudad de Buenos Aires, donde un grupo de motociclistas se había convocado para realizar una picada clandestina. Según reconstruyeron los investigadores, en medio de la competencia todas las motos frenaron de manera brusca y el joven perdió el control del rodado, impactando contra otro participante.
[pd_box]
De acuerdo con las fuentes consultadas, el conductor salió despedido y cayó pesadamente sobre la cinta asfáltica. La falta de casco protector habría sido determinante: el golpe le provocó la muerte en el acto. En la moto viajaba una joven de 21 años que, pese a la violencia del impacto, resultó ilesa.
La investigación judicial y el rol de las cámaras
La víctima fue identificada como Ariel Federico Bellena. En el lugar intervino personal policial, del SAME y peritos de la Policía Científica, convocados por la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N.º 7, que quedó a cargo de la causa. La investigación fue caratulada como homicidio culposo, figura que se aplica cuando se determina imprudencia o negligencia sin intención de matar.
Además de la cámara que llevaba el propio motociclista, que registró la secuencia fatal, los investigadores solicitaron el relevamiento de las cámaras de seguridad de AUBASA, la empresa concesionaria de la autopista. Ese material será clave para determinar cómo se organizó la carrera ilegal, cuántas motos participaron y si hubo maniobras previas que agravaran la situación de riesgo.
Picadas clandestinas: una práctica repetida y riesgosa
Las denominadas picadas clandestinas son una problemática recurrente en distintos accesos y autopistas del Área Metropolitana de Buenos Aires. Se trata de carreras organizadas de manera informal, generalmente convocadas por redes sociales o grupos de mensajería, que congregan a motociclistas y automovilistas dispuestos a correr a alta velocidad fuera de todo control.
- Se realizan habitualmente de noche o de madrugada para evitar controles y presencia de otros vehículos.
- Los participantes circulan sin casco o con elementos de seguridad mínimos, y muchas veces hacen maniobras temerarias.
- Ponen en riesgo no solo su propia vida sino también la de otros conductores ajenos a las competencias.
En los últimos años se reforzaron los operativos de control y las sanciones previstas por la Ley Nacional de Tránsito para quienes intervienen en picadas. Sin embargo, los especialistas en seguridad vial insisten en que, además de los controles, se requiere un cambio cultural profundo para desalentar estas conductas, especialmente entre los más jóvenes.
Fuentes judiciales remarcan que cada participante de una picada clandestina asume un riesgo extremo con consecuencias que, como en este caso, pueden ser irreversibles.
Mientras avanza la investigación para determinar responsabilidades penales, el caso vuelve a poner en el centro del debate la necesidad de respetar las normas de tránsito y utilizar siempre los elementos de seguridad obligatorios, como el casco, para evitar tragedias en las rutas y autopistas del país.

