Un fósil patagónico que reescribe la historia de los cocodrilos

NewsITe
Un equipo de especialistas del CONICET descubrió en Río Negro restos fósiles de un antiguo cocodrilo que habitó la actual Patagonia hace aproximadamente 85 millones de años. El hallazgo se produjo en el Área Natural Protegida Paso Córdoba, en las afueras de la ciudad de General Roca, y representa un aporte clave para comprender la evolución de estos reptiles en Sudamérica.
Según informaron los investigadores, primero se localizó un cráneo muy bien preservado y, con el avance de las tareas de campo, comenzaron a aparecer vértebras, partes de las patas y otros huesos del esqueleto postcraneano. Este tipo de preservación completa es poco frecuente en la región, lo que convierte al material en un ejemplar de enorme valor científico.
Los fósiles corresponden a ejemplares de la Formación Bajo de la Carpa, un conjunto de rocas del Cretácico Superior que se formó en un ambiente de ríos poco profundos y efímeros, combinados con zonas de fuerte acción del viento, similares a un paisaje semiárido o desértico. En ese contexto vivieron numerosos reptiles, dinosaurios y otros vertebrados que hoy alimentan el registro paleontológico de la Patagonia.
Un cocodrilo terrestre, muy distinto a los actuales
Los especialistas estiman que el ejemplar recuperado pertenece a la especie Notosuchus terrestris, uno de los cocodrilos fósiles más abundantes de la región patagónica. Sin embargo, su aspecto y modo de vida estaban lejos de parecerse a los grandes depredadores acuáticos que hoy habitan ríos y humedales tropicales.
En lugar de desplazarse semisumergidos en el agua, estos animales eran de menor tamaño y estaban adaptados a la vida terrestre. Caminaban con las patas erguidas, ubicadas por debajo del cuerpo, lo que les daba un andar más elevado y ágil, similar al de muchos mamíferos actuales. Esa postura les habría permitido recorrer grandes distancias en busca de alimento y refugio, y moverse con rapidez sobre suelos secos.
De acuerdo con estudios previos sobre Notosuchus y sus parientes, se trata de un grupo de cocodrilos altamente especializado que ocupó nichos ecológicos variados: algunos habrían sido omnívoros e incluso podrían haber incorporado vegetales a su dieta, lo que los diferencia aún más de los cocodrilos modernos de hábitos predominantemente carnívoros.
Importancia científica y nuevas líneas de investigación
Más allá de la espectacularidad del hallazgo, los investigadores subrayan su relevancia por el estado de conservación de regiones anatómicas que hasta ahora se conocían de manera fragmentaria en Notosuchus terrestris. En muchos ejemplares previamente estudiados, varias partes del esqueleto aparecen incompletas o deformadas, dificultando el análisis detallado de su anatomía.
- Permite reconstruir con mayor precisión la postura y el modo de locomoción del animal.
- Aporta información sobre cómo se articulaban las extremidades y la columna vertebral.
- Ofrece datos para comparar este grupo con otros cocodrilos fósiles y actuales.
Con este nuevo material, el equipo proyecta realizar estudios biomecánicos de las patas y las vértebras, con el objetivo de modelar cómo distribuían el peso del cuerpo y qué tipo de desplazamiento predominaba. Estos análisis, explican, ayudarán a entender mejor cómo se adaptaron los cocodrilos a diferentes ambientes a lo largo de millones de años y por qué sólo algunas de esas líneas evolutivas dieron lugar a las especies que hoy conocemos.
El hallazgo en Paso Córdoba refuerza el papel de la Patagonia como una de las regiones clave del mundo para estudiar la evolución de los vertebrados del Cretácico y, en particular, la historia de los cocodrilos en el hemisferio sur.
El yacimiento seguirá siendo objeto de campañas futuras, con la expectativa de encontrar nuevos restos asociados a este ejemplar y a otras especies que compartieron el antiguo paisaje patagónico. La combinación de trabajos de campo y de laboratorio permitirá seguir completando el rompecabezas de la vida en la región hace 85 millones de años.

