Descubren el gen que define el riesgo de metástasis

Un hallazgo clave para entender cómo se disemina el cáncer

Investigadores estudian el gen Prrx1 y su rol en la metástasis

NewsITe

Un equipo de científicos del Instituto de Neurociencias de España identificó un gen que cumple un papel decisivo a la hora de determinar si las células de un tumor se diseminarán por el organismo o permanecerán en un estado de letargo. El trabajo, publicado recientemente en la revista Nature Communications, aporta una pista central para comprender por qué algunos cánceres generan metástasis agresivas y otros se mantienen controlados durante años.

La investigación fue desarrollada por el Instituto de Neurociencias (IN), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH). Mediante modelos en ratones y el análisis de muestras de pacientes, los especialistas comprobaron que las células con capacidad metastásica ya están presentes en el tumor primario desde etapas tempranas de la enfermedad.

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Hasta ahora se pensaba que el fenómeno dependía en gran medida del órgano de destino y de su microambiente, es decir, de las condiciones que encontraban las células tumorales al llegar a otros tejidos. Sin embargo, este trabajo muestra que el “potencial metastásico” está preconfigurado en un subconjunto de células localizadas, sobre todo, en el borde invasivo del tumor, la zona donde las células comienzan a desprenderse e invadir.

El rol del gen Prrx1 en la diseminación tumoral

El estudio se concentró en el gen Prrx1, señalado como un regulador principal del equilibrio entre dos comportamientos celulares: la capacidad de invadir otros tejidos y la de dividirse y proliferar. Según explican los autores, Prrx1 actúa como una suerte de “perilla” que ajusta qué tan móviles y qué tan proliferativas serán las células cancerosas.

Raúl Jiménez Castaño, primer autor del trabajo, destacó que la cantidad de Prrx1 es determinante para el destino de las células tumorales. Sin este gen activo, las células no logran diseminarse; con niveles muy altos, se desprenden masivamente del tumor inicial, pero pierden la capacidad de asentarse y crecer en otros órganos. En cambio, cuando Prrx1 se expresa en niveles intermedios, se alcanza un punto de equilibrio en el que las células pueden moverse y, al mismo tiempo, multiplicarse de manera eficiente.

Ángela Nieto, responsable del laboratorio de Plasticidad Celular en Desarrollo y Enfermedad que lideró la investigación, explicó que son justamente esas células con niveles intermedios de Prrx1 las más peligrosas desde el punto de vista clínico. Al combinar invasión y división celular, se convierten en candidatas ideales para originar metástasis resistentes y de difícil tratamiento, un escenario que complica el pronóstico de muchos pacientes oncológicos.

Cómo se hizo el estudio y qué impacto puede tener

Para llegar a estas conclusiones, el equipo combinó diferentes herramientas de biología molecular y análisis de tejidos. Utilizaron modelos genéticos en ratón, técnicas de análisis de célula única, estudios de cromatina y tecnologías de transcriptómica espacial, que permiten observar la organización y el comportamiento de las células dentro del propio tejido tumoral, sin perder su contexto.

  • Detectaron en muestras de cáncer de mama humano patrones de expresión de Prrx1 similares a los observados en ratones.
  • Comprobaron que esos patrones se asocian con distintas probabilidades de desarrollar metástasis.
  • Plantearon que el nivel de Prrx1 podría usarse como marcador para clasificar a los pacientes según su riesgo.

“Sólo cuando las células presentan niveles intermedios de Prrx1 alcanzan un equilibrio óptimo entre movilidad y crecimiento”, resumió Nieto, al destacar que esa combinación las vuelve especialmente agresivas.

Los autores sostienen que estos resultados abren una nueva línea para diseñar terapias dirigidas a impedir que las células tumorales adquieran ese estado metastásico peligroso. En el futuro, regular la actividad de Prrx1 o identificar tempranamente a los pacientes con tumores que expresan el gen en niveles críticos podría ayudar a personalizar los tratamientos y mejorar el seguimiento clínico, especialmente en cáncer de mama y otros tumores sólidos con alto riesgo de diseminación.

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