La tragedia ocurrida el domingo en el Rally Sudamericano de Córdoba, con un joven fallecido y varios heridos tras el despiste de un auto que impactó contra el público, vuelve a resonar en San Nicolás. El hecho remite inevitablemente al recordado accidente de 1989 en el circuito Parque del Paraná, cuando una situación similar terminó con dos víctimas fatales y marcó a la comunidad local.

Sofía Rodríguez
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El domingo pasado se produjo una tragedia durante el Rally Sudamericano en Córdoba. En el tramo Giulio Cesare, en Mina Clavero, un Volkswagen Polo conducido por los paraguayos Didier Arias y Héctor Núñez perdió el control en una curva a alta velocidad, volcó varias veces y terminó impactando contra un grupo de espectadores que se encontraban al costado del camino. Como consecuencia del accidente, falleció un joven de 25 años oriundo de la ciudad de Córdoba y varias personas resultaron heridas.
El siniestro ocurrió en el inicio de la etapa final, en una zona de descenso que suele concentrar una gran cantidad de público. Según el parte oficial, tres personas resultaron heridas en un primer momento: una menor y dos adultos. Con el correr de las horas, se confirmó el fallecimiento del joven que había sido trasladado con lesiones graves. Entre los heridos, una mujer de 40 años sufrió una fractura de tobillo y su hija menor presentó golpes leves. Los pilotos no registraron heridas de consideración.
Tras el impacto, los equipos de emergencia intervinieron de inmediato y se activaron los protocolos de seguridad. Las autoridades neutralizaron el tramo para facilitar la asistencia médica y garantizar condiciones seguras. Posteriormente, la organización resolvió cancelar la competencia y conformar un comité de crisis para investigar las circunstancias del hecho.
El accidente de Rally en 1989 en San Nicolás continúa en la memoria
Tal como informaba en ese momento diario EL NORTE, el hecho ocurrido en Córdoba remite a la tragedia registrada el domingo 3 de diciembre de 1989 en el circuito Parque del Paraná, en San Nicolás. Aquella jornada correspondía al “Premio Coronación” del TC 4000 y había sido vivida con fuerte entusiasmo por el público, en una categoría que por entonces convocaba a miles de personas en cada competencia.
El accidente se produjo en una instancia de repechaje, luego de disputadas las series, en un circuito de aproximadamente 1200 a 1400 metros de extensión. En ese contexto, varios autos circulaban en grupo cuando se generó una maniobra que derivó en el despiste.
Según la reconstrucción publicada entonces, Alfredo Valentín Randello, tras un roce con Oscar Tolesano, terminó impactando con el vehículo conducido por Hugo Correa. A partir de ese contacto, su auto perdió estabilidad y se desvió hacia el sector externo del trazado. En ese punto, atravesó el sistema de contención e ingresó en la zona donde se encontraba el público.

Cómo era el sector donde ocurrió el accidente
De acuerdo con los testimonios recogidos, el lugar del impacto presentaba características particulares. Se trataba de uno de los pocos sectores del circuito que no estaba sobre la barranca, sino en un camino interno que conectaba distintas partes del predio. Allí, los espectadores se ubicaban a escasa distancia del paso de los autos, en algunos casos a entre cinco y diez metros.
Ese sector era elegido por el público debido a la sombra y la cercanía con la pista, lo que favorecía una alta concentración de personas. Según los relatos, el sistema de contención estaba compuesto por un montículo de tierra y un alambrado. Sin embargo, ese terraplén, lejos de frenar el vehículo, habría actuado como un elemento que lo impulsó.
El auto tomó ese desnivel y se elevó, superando la barrera y cayendo directamente en la zona de espectadores. En ese punto se encontraba una gran cantidad de personas, lo que agravó las consecuencias del impacto.
Dos víctimas fatales y múltiples heridos
El saldo más dramático fue la muerte de Rosa de Alonso, de 39 años, y de su hijo Mauricio Alonso, de 7, ambos domiciliados en barrio Don Antonio de Villa Ramallo. La mujer falleció por fractura de base de cráneo y múltiples quebraduras, mientras que el niño murió por un traumatismo de cráneo y tórax.
El hecho dejó además varios heridos, algunos de gravedad y otros con lesiones leves. Las víctimas fueron trasladadas a distintos centros de salud de la ciudad, generando escenas de conmoción en hospitales y clínicas, donde familiares y allegados buscaban información sobre los afectados.

Investigación judicial y cuestionamientos
La causa fue caratulada como “Doble homicidio culposo y lesiones graves y leves”. El juez Eduardo Alomar ordenó el secuestro de los vehículos involucrados, la extracción de sangre a los pilotos y la realización de pericias técnicas para determinar las causas del accidente.
También se solicitaron filmaciones a medios de comunicación de la región para reconstruir lo sucedido. En paralelo, la investigación avanzó sobre las condiciones del circuito, su habilitación y las medidas de seguridad implementadas.
El trazado había sido inspeccionado previamente por los organismos correspondientes, lo que abrió interrogantes sobre los controles realizados. Según los testimonios, el montículo de tierra construido como protección pudo haber tenido un comportamiento distinto al previsto, facilitando que el vehículo se elevara en lugar de ser contenido.
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Las consecuencias del accidente de 1989 no se limitaron a lo deportivo. Con el paso de los años, el Automóvil Club San Nicolás enfrentó una situación económica crítica producto de los juicios derivados del hecho. En 2001, los acreedores solicitaron la quiebra de la institución.
En ese contexto, un grupo de socios creó la asociación SALVAR, que impulsó un proceso de recuperación basado en la recaudación de fondos y la negociación con acreedores. Tras años de trabajo, lograron adquirir las deudas y posteriormente condonarlas, evitando la desaparición del club.

La recuperación institucional
El proceso de reconstrucción incluyó mejoras en infraestructura y la reactivación de la vida institucional. En 2025, se conformó una nueva Comisión Directiva luego de casi veinticinco años, en el marco de una Asamblea General Ordinaria, a la espera de la aprobación formal de Personas Jurídicas.
Este avance marcó un punto clave en la normalización del club, que logró superar una crisis prolongada originada en gran parte por las consecuencias del accidente de 1989.

