Leer, un escudo para el cerebro y la memoria

Leer, una gimnasia diaria para el cerebro

Persona leyendo un libro como estímulo para el cerebro

NewsITe

Cada 23 de abril, el Día Mundial del Libro y de los Derechos de Autor invita a poner el foco en una costumbre tan sencilla como poderosa: leer. Lejos de ser solo una actividad recreativa, la lectura se consolida como uno de los hábitos más recomendados por los especialistas para mantener un cerebro activo y saludable a lo largo de toda la vida.

La conmemoración, impulsada por la UNESCO, busca fomentar la lectura y visibilizar la importancia de la propiedad intelectual de autores y autoras. En este marco, la Sociedad Española de Neurología (SEN) recuerda que los libros son una herramienta clave para estimular la creatividad, la imaginación y las capacidades cognitivas en niños, adolescentes y adultos.

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El neurólogo Guillermo García Ribas, miembro del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la SEN, explicó en un informe difundido por la Agencia Noticias Argentinas que la lectura regular activa múltiples áreas del cerebro y puede ayudar a retrasar o prevenir el deterioro cognitivo. Aunque muchos de los cambios cerebrales que se producen al leer no pueden observarse con total precisión, la neurociencia ya demostró que esta práctica excede ampliamente el simple procesamiento del lenguaje escrito.

Cómo impacta la lectura en la atención y la memoria

Según García Ribas, cuando una persona se sumerge en una novela o en un texto de ficción no solo se ponen en marcha las zonas relacionadas con la comprensión lingüística, sino también aquellas vinculadas con la emoción, la imaginación y la planificación. Es decir, leer una historia compleja implica un verdadero “entrenamiento” para el cerebro.

Estudios recientes indican que quienes sostienen el hábito de la lectura con frecuencia muestran una mejor capacidad de atención y concentración. Además, la lectura favorece la introspección y el autoconocimiento, al permitir que cada lector establezca un diálogo interno con los personajes, las tramas y las ideas que se presentan en los libros.

El neurólogo destaca que no todas las lecturas demandan el mismo esfuerzo cognitivo. Los textos puramente informativos suelen emplear un lenguaje más directo y técnico, mientras que las novelas o relatos con tramas elaboradas obligan al cerebro a anticipar, recordar y relacionar información. Ese esfuerzo sostenido parecería tener un efecto protector frente a la aparición de demencias en la vejez.

Rabat, próxima Capital Mundial del Libro

En este mismo espíritu de promoción de la lectura, la directora general de la UNESCO, Audrey Azoulay, anunció la designación de Rabat, capital de Marruecos, como Capital Mundial del Libro para el año 2026. La ciudad fue elegida por su fuerte desarrollo como polo cultural y editorial, donde los libros ocupan un lugar central en la circulación del conocimiento y las artes.

Rabat cuenta actualmente con 54 editoriales, la feria internacional del libro más importante de África y un número creciente de librerías. Su industria editorial se consolida así como un motor de la economía creativa y como un instrumento para democratizar el acceso a la cultura, especialmente entre jóvenes, mujeres y comunidades vulnerables.

  • Promoción de la lectura para todas las edades.
  • Impulso a la industria editorial local y regional.
  • Programas contra el analfabetismo en sectores postergados.
  • Actividades culturales dentro y fuera de las fronteras de la ciudad.

Las ciudades que reciben el título de Capital Mundial del Libro se comprometen a desarrollar, durante un año, un programa de actividades orientadas a difundir la lectura y a fortalecer el ecosistema del libro. Desde 2001, distintas urbes del mundo han sido distinguidas por la UNESCO, entre ellas Madrid, Buenos Aires, Bogotá, Montreal, Bangkok, Guadalajara, Accra, Estrasburgo y Río de Janeiro, que ostentará el título en 2025, antes de pasarle la posta a Rabat.

“La activación cerebral que se produce al leer un libro es muy alta”, resume el neurólogo García Ribas, reforzando la idea de que abrir un libro es también una forma de cuidar la salud del cerebro.

En un contexto atravesado por pantallas y consumos fragmentados de información, especialistas y organismos internacionales coinciden en un mensaje claro: sostener la lectura como hábito cotidiano no solo enriquece la vida cultural, sino que representa una inversión directa en bienestar cognitivo y calidad de vida.

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