Dante Gebel evitó dar definiciones tajantes en la entrevista sobre una posible incursión política, tomó distancia de estructuras partidarias y buscó redefinir su perfil público.

En una entrevista televisiva con Luis Novaresio, Dante Gebel dejó una serie de definiciones sobre su rol mediático, su vínculo con la política y los rumores que comenzaron a rodear su figura en los últimos meses.
El comunicador intentó correrse de las etiquetas tradicionales asociadas a su actividad religiosa. “No soy pastor, los pastores son gente que huele a oveja”, afirmó, al marcar una diferencia con el modelo eclesiástico clásico y reforzar una identidad más ligada a la comunicación.
Posible salto a la política y perfil de outsider
Consultado por su eventual participación en la política argentina, evitó una definición categórica, aunque no descartó esa posibilidad. Su nombre comenzó a circular como potencial candidato a partir de intercambios públicos con Mario Pergolini, quien le preguntó directamente si consideraría una postulación presidencial.
Gebel respondió en ese contexto que “no lo descartaba”, lo que impulsó especulaciones sobre un posible armado político. Según trascendió, ese esquema incluiría sectores del peronismo no kirchnerista, dirigentes sindicales y referentes alejados del oficialismo.
En la entrevista, el comunicador también fue consultado por su relación con Sergio Massa. En su respuesta, dejó en claro que no mantiene un vínculo personal estrecho y evitó alinearse con espacios partidarios tradicionales.
Distancia de la grieta y trayectoria mediática
Al referirse al escenario político actual, incluyó menciones indirectas a Javier Milei y Cristina Fernández de Kirchner, en un tono analítico. En sus intervenciones públicas, ha planteado críticas a la polarización y a los liderazgos extremos, sin posicionarse en ninguno de los polos.
La proyección de Gebel se apoya en una trayectoria mediática que comenzó en los años noventa con eventos masivos como los “Superclásicos de la Juventud”. Luego trasladó su actividad a Estados Unidos, donde amplió su alcance con programas como “La Divina Noche de Dante”.
En paralelo, su vínculo con Pergolini reforzó su visibilidad en el país y alimentó la dimensión política de su figura. Aunque no formalizó ninguna candidatura, el hecho de no descartarla contribuyó a instalar su nombre en el debate público.

