Los nuevos ataques aéreos de Israel se registraron a nueve días de la tregua y dejaron víctimas en zonas civiles. Netanyahu justificó la ofensiva y acusó a Hezbolá de violar el acuerdo.

La tensión en el sur del Líbano volvió a escalar este domingo luego de que el ejército de Israel reanudara ataques aéreos sobre posiciones que considera amenazas inminentes, pese al alto el fuego vigente con Hezbolá desde hace apenas nueve días.
Según la Agencia Nacional de Noticias libanesa (ANI), los bombardeos impactaron en la localidad de Kfar Tibnit, una de las siete zonas que Israel había ordenado evacuar previamente mediante advertencias dirigidas a la población civil. Informes preliminares confirmaron la existencia de víctimas, aunque el número exacto aún no fue precisado en una región con infraestructura de rescate seriamente dañada.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, defendió la legitimidad de las operaciones durante una reunión del consejo de ministros. “Hay que entender que las violaciones de Hezbolá desmantelan de hecho el alto el fuego”, sostuvo en un mensaje oficial, al tiempo que reafirmó que su país se reserva el derecho de actuar frente a cualquier “ataque planificado” o intento de rearmamento en la zona fronteriza.
En paralelo, tropas terrestres israelíes mantienen su presencia dentro de una denominada “línea amarilla”, un corredor de seguridad donde permanece restringido el regreso de civiles libaneses desplazados.
Una tregua cada vez más frágil
La tregua, que había abierto una breve expectativa de alivio tras semanas de enfrentamientos que dejaron más de 2.500 muertos en territorio libanés, muestra señales de deterioro. Autoridades del Líbano y expertos de la Organización de las Naciones Unidas advirtieron que las incursiones en áreas civiles representan violaciones a la soberanía y a los principios de proporcionalidad.
Desde Israel, en cambio, sostienen que las operaciones responden a provocaciones de la milicia chií. En ese contexto, el ejército libanés pidió a la población que evite regresar a sus hogares en el sur ante el riesgo de nuevos enfrentamientos.
Un escenario regional en tensión
El recrudecimiento de la violencia ocurre en un contexto regional convulsionado, atravesado por la persistente rivalidad entre Irán e Israel y por los esfuerzos diplomáticos para evitar una escalada mayor. En paralelo, la agenda internacional también se vio sacudida por el reciente atentado contra Donald Trump en Washington, lo que añade incertidumbre al escenario global.
Por ahora, el sur del Líbano permanece en un estado de “paz armada”, donde las evacuaciones, las advertencias militares y los bombardeos siguen condicionando la vida cotidiana de miles de familias que no logran retomar la normalidad.

