Piña, roja y escándalo de Andrada en el derbi aragonés

Escándalo en la Segunda de España: Andrada, expulsado y desbordado

Esteban Andrada expulsado tras una agresión en el derbi aragonés

NewsITe

El arquero argentino Esteban Andrada quedó en el centro de la polémica en el fútbol español tras protagonizar un violento episodio en el cierre del denominado “derbi aragonés”, que enfrentó al Real Zaragoza y al Huesca por la Segunda División. El exBoca terminó expulsado por doble amarilla y, ya fuera del juego, le propinó un puñetazo al capitán rival, Jorge Pulido, desatando una batalla campal en el césped.

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El partido, disputado en un clima cargado por la delicada situación de ambos equipos en la tabla —los dos se encuentran en zona de descenso a la tercera categoría, la Segunda B—, se encaminaba al final con victoria 1-0 del Huesca. Andrada, de 35 años, venía cumpliendo una actuación destacada, incluso atajando un penal en los primeros minutos, pero todo quedó opacado por su reacción desmedida en el tiempo añadido.

En el sexto minuto de descuento, el arquero discutió airadamente con el árbitro cerca de la banda izquierda. En medio de la protesta se aproximó Pulido, capitán del Huesca. Andrada respondió con un empujón que lo tiró al piso, acción que le valió la segunda amarilla y, en consecuencia, la tarjeta roja. Lejos de calmarse después de la expulsión, el argentino corrió hacia su rival y le aplicó un puñetazo en el rostro.

La agresión encendió los ánimos de inmediato. Jugadores de ambos equipos se abalanzaron sobre Andrada y se produjo un tumulto generalizado que obligó a la intervención de la policía y la seguridad privada del estadio. El arquero argentino recibió golpes de varios adversarios antes de que las fuerzas de seguridad lograran separar a los protagonistas y restablecer un mínimo de orden.

Batalla campal, expulsados y una dura sanción en camino

El saldo disciplinario del incidente fue pesado. Además de la roja a Andrada, el árbitro expulsó a Daniel Tasende, defensor del Zaragoza, y a Daniel Jiménez, arquero del Huesca, quien había abandonado su arco para sumarse a la pelea. El cierre del clásico dejó una imagen preocupante para una categoría que busca mantener una identidad competitiva pero alejada de la violencia.

En Zaragoza temen una sanción ejemplificadora para el arquero argentino, clave en el equipo desde su llegada y hoy pieza fundamental en la lucha por la permanencia. Con solo cinco fechas por disputarse y el club hundido en puestos de descenso, es muy probable que el entrenador no pueda contar con Andrada en lo que resta de la temporada.

  • Andrada fue expulsado por doble amarilla y luego agredió a Jorge Pulido con un puñetazo.
  • El tumulto dejó tres expulsados en total y requirió la intervención de la policía.
  • Real Zaragoza pelea por evitar el descenso a la Segunda B a cinco fechas del final.

En España ya se especula con el alcance de la sanción. El antecedente que todos recuerdan es el del también arquero argentino Germán “Mono” Burgos, quien en 1999 recibió 11 fechas de suspensión por un golpe similar al jugador Óscar Serrano, cuando defendía el arco del Mallorca frente al Espanyol. Una pena de ese calibre dejaría a Andrada fuera de competencia por un tramo clave de su carrera en el fútbol europeo.

El episodio reabrió el debate sobre los límites de la presión competitiva y el rol de las ligas para sancionar con firmeza las agresiones físicas dentro del campo de juego.

Mientras se aguarda el informe arbitral y la resolución del organismo disciplinario de LaLiga, en Zaragoza el foco está puesto en contener el impacto deportivo y mediático del escándalo. El club confía en que el arquero exBoca brinde explicaciones y muestre arrepentimiento, aunque nada evitará que el episodio quede marcado como uno de los más polémicos del campeonato actual.

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