La guerra en Irán dispara el precio global de la energía

La escalada bélica tensiona los mercados energéticos mundiales

Buques petroleros navegando en Medio Oriente

NewsITe

Buenos Aires, 28 de abril (NA). La guerra que enfrenta a Estados Unidos e Israel con Irán ya tiene un fuerte correlato en la economía mundial: según el Banco Mundial, los precios de la energía subirán alrededor de un 24%, hasta alcanzar su nivel más alto desde la invasión rusa a Ucrania en 2022. El organismo advierte que se trata de la mayor crisis de suministro de petróleo registrada hasta el momento.

El conflicto impacta de lleno en la infraestructura energética de Medio Oriente y en las rutas clave del comercio marítimo, en particular en el estrecho de Ormuz y zonas aledañas. Antes de la guerra, por ese paso circulaba cerca de una cuarta parte del petróleo crudo transportado por mar en el planeta. Las interrupciones actuales están presionando al alza las cotizaciones internacionales y encendiendo alarmas en gobiernos y mercados.

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De acuerdo con el último informe de Perspectivas de los Mercados de Materias Primas del Banco Mundial, no solo la energía se encarece: el conjunto de los commodities registraría un incremento del 16%, traccionado por el fuerte aumento de los precios de los fertilizantes y por los máximos históricos que alcanzan varios metales clave para la industria.

Golpe a países pobres y economías en desarrollo

El economista jefe del Grupo Banco Mundial, Indermit Gill, señaló que la guerra está repercutiendo en la economía global en sucesivas olas: primero, con el salto en los precios de la energía; luego, con el encarecimiento de los alimentos; y finalmente, con una inflación más alta que obliga a subir tasas de interés y vuelve aún más costosa la deuda. En este esquema, los países pobres y las naciones en desarrollo aparecen como los más vulnerables.

Según el organismo, los hogares de menores ingresos —que destinan gran parte de su presupuesto a alimentos y combustibles— serán quienes sufran con mayor fuerza el ajuste, en paralelo con economías que ya arrastran una pesada carga de endeudamiento. “La guerra es desarrollo a la inversa”, sintetizó el Banco Mundial en el informe citado por la cadena CNN y replicado por la Agencia Noticias Argentinas.

Las proyecciones son preocupantes: el precio del petróleo podría trepar hasta los 115 dólares por barril en 2026. El crudo Brent, referencia internacional, ya superó los 112 dólares en la última rueda, reflejando la incertidumbre geopolítica y las tensiones sobre la oferta.

Inflación, combustibles y alerta alimentaria

  • En Estados Unidos, el precio de la nafta ya supera los 4 dólares por galón.
  • El encarecimiento del crédito dificulta el acceso a la vivienda y golpea el consumo.
  • La inflación se ubica en su nivel más alto en casi dos años.

Los analistas advierten que, aun si la guerra se desactivara en el corto plazo, las consecuencias económicas podrían prolongarse durante varios meses. Los ajustes de precios, las distorsiones en las cadenas de suministro y el aumento del costo del dinero conforman un escenario desafiante tanto para países desarrollados como para emergentes.

En marzo, el Programa Mundial de Alimentos alertó que el aumento de los fertilizantes, en un contexto de conflicto prolongado, podría empujar hasta a 45 millones de personas adicionales a una situación de inseguridad alimentaria aguda este año.

Para economías dependientes de la importación de combustibles, como muchas de América Latina, la combinación de energía más cara, alimentos en alza y tasas elevadas se traduce en menor crecimiento, presión sobre las cuentas fiscales y riesgo social creciente. Los organismos internacionales recomiendan políticas focalizadas de contención para los sectores más vulnerables y medidas coordinadas para evitar que la crisis energética derive en una crisis humanitaria de mayor escala.

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