Santiago Bausili sostuvo que la irregularidad en los créditos alcanzó su nivel máximo en febrero y comenzó a descender en los meses siguientes. Atribuyó el fenómeno a una “ola de créditos a ciegas” en la reactivación del financiamiento y anticipó una convergencia desinflacionaria.

El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, aseguró que el sistema financiero comenzó a mostrar señales de mejora tras haber atravesado el punto más alto de morosidad en los créditos. Según explicó, ese pico se registró en febrero y, desde entonces, los indicadores evidencian una tendencia descendente.
Durante su exposición en el Congreso Económico Argentino, en el marco de ExpoEFI 2026, el titular de la autoridad monetaria sostuvo que “los bancos ya vieron el pico de la morosidad, por lo que el sistema financiero se está saneando”. Además, remarcó que los datos correspondientes a marzo y abril muestran “indicios alentadores de que el impacto de la mora está perdiendo peso”, según publicó Infobae.
Bausili explicó que el aumento de la morosidad está directamente vinculado al proceso de recuperación del crédito en los últimos años. Tras un período prolongado con niveles de financiamiento muy bajos, el sistema bancario retomó la actividad crediticia en 2024 y 2025, lo que implicó un cambio estructural tanto para las entidades como para los tomadores de préstamos.
En ese contexto, el funcionario sostuvo que las entidades financieras debieron reconstruir sus mecanismos de evaluación de riesgo. “Los bancos tuvieron que reconstruir sus sistemas de scoring y hubo una primera ola de créditos que se otorgó a ciegas, sin saber a quién se le estaba prestando el dinero”, afirmó. A partir de esa dinámica, explicó que la mora reapareció como consecuencia natural del regreso del crédito: “Si no hay crédito, no hay mora; cuando volvió el crédito, apareció la mora”.
El presidente del Banco Central también señaló que tanto acreedores como deudores atravesaron un proceso de adaptación. Indicó que, en el pasado, la inflación licuaba las cuotas finales de los préstamos en pesos, lo que modificaba el comportamiento de pago. En el nuevo escenario, sostuvo, esa lógica dejó de existir, lo que obligó a reconstruir historiales crediticios y ajustar las condiciones del financiamiento.
Bausili admitió un repunte inflacionario y lo atribuyó a factores transitorios
En materia inflacionaria, Bausili reconoció que el Índice de Precios al Consumidor de marzo, que marcó un 3,4%, se ubicó por encima de lo esperado. Aun así, consideró que se trata de un fenómeno transitorio y no de un cambio estructural en la tendencia.
“El dato es más de lo deseado y, a nivel general, podría indicarse que hubo un cambio de tendencia en el nivel de inflación mensual. Esto es temporario”, afirmó el funcionario. Según detalló, el incremento respondió a una combinación de factores, entre ellos la caída en la demanda de dinero durante el año pasado y ajustes en los precios relativos.
En esa línea, el titular del Banco Central sostuvo que las expectativas del mercado continúan alineadas con un proceso de desaceleración de la inflación. Señaló que los indicadores del sector privado, como el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) y los breakevens de inflación, proyectan una convergencia gradual hacia niveles más bajos a lo largo del año.
Asimismo, destacó que los cambios en el esquema cambiario —incluida la salida del cepo, la flotación entre bandas y el contexto electoral— no tuvieron un impacto significativo en los precios de los bienes. Consideró que este comportamiento representa “un hito para una economía tan bimonetaria como la argentina”.
No obstante, Bausili reconoció que el proceso de estabilización implicó costos para la economía. Indicó que la incertidumbre del año pasado derivó en la postergación de decisiones de inversión y consumo, lo que afectó el nivel de actividad. Además, explicó que el aumento de la volatilidad en las tasas de interés respondió al esquema monetario basado en el control de la cantidad de dinero.
En ese marco, sostuvo que las coberturas financieras generaron costos adicionales para las empresas y el sistema productivo. Sin embargo, afirmó que la solidez de los fundamentos macroeconómicos, en particular el orden fiscal y monetario, permite absorber esos impactos de manera “rápida y ordenada”.

