Crisis del transporte en San Isidro: vecinos sin conectividad

NewsITe
La crisis del transporte público vuelve a golpear con fuerza al conurbano bonaerense. En San Isidro, la empresa Micro Ómnibus General San Martín (MOGSM) atraviesa una situación límite que dejó paralizadas desde hace más de ocho días a las líneas 707, 333, 407 y 437, afectando a miles de usuarios que dependen de estos servicios para sus traslados diarios.
El caso de la 707 reviste una gravedad particular: se trata de la única línea comunal del distrito, clave para la conexión interna entre las distintas localidades de San Isidro. Su parálisis interrumpió recorridos esenciales hacia centros de salud, escuelas, comercios y dependencias municipales, obligando a muchos vecinos a caminar largas distancias o a recurrir a medios de transporte más costosos.
Según pudo saber Noticias Argentinas, el municipio inició gestiones de urgencia para evitar que el corte se transforme en un aislamiento prolongado de barrios completos. Se analizan alternativas para que otras compañías tomen parte de los recorridos, aunque por el momento no hay definiciones oficiales ni confirmación sobre qué empresas podrían hacerse cargo del servicio.
Incluso las voces más optimistas reconocen que, en el mejor de los casos, cualquier reactivación sería parcial y recién podría concretarse a partir de la próxima semana. Hasta entonces, la incertidumbre domina el panorama y los usuarios intentan reorganizar su rutina entre demoras, cambios de combinación y mayores gastos de traslado.
Un conflicto empresarial con fuerte impacto social
En el frente laboral, la tensión no es menor. La UTA y los choferes buscan garantizar la continuidad de casi 250 conductores, mientras que la empresa contabiliza alrededor de 450 empleados afectados por una crisis que se arrastra desde hace tiempo, con atrasos salariales y conflictos recurrentes.
A la fragilidad económica de la firma se sumó un golpe decisivo: el secuestro judicial de una porción importante de la flota, en el marco de un reclamo por incumplimientos de pago sobre unidades adquiridas en comodato. De acuerdo con fuentes ligadas al conflicto, la medida alcanzó cerca del 40% de los vehículos operativos, reduciendo al mínimo la capacidad de respuesta de la compañía.
Negociaciones, escenarios posibles y preocupación vecinal
- Gestiones con otras empresas para absorber parte de los recorridos afectados.
- Prioridad en restablecer la línea 707 por su carácter comunal e interno.
- Reclamos gremiales para asegurar los puestos de trabajo de los choferes.
- Usuarios que denuncian mayores costos y tiempos de viaje por la interrupción.
“La interrupción del servicio no es solo un problema empresarial: condiciona la vida cotidiana de miles de personas que quedaron sin una vía básica de movilidad”, señalan fuentes locales.
Mientras avanzan las negociaciones y se espera una definición sobre el futuro de las líneas 707, 333, 407 y 437, el temor de los vecinos es que la crisis derive en una reducción permanente de frecuencias o, directamente, en la pérdida definitiva de algunos recorridos. En un contexto de ajuste tarifario y tensión en el sistema de transporte, San Isidro se convierte en un caso testigo de cómo los conflictos empresariales pueden derivar en una verdadera emergencia de movilidad urbana.

