La caída de la vacunación reflota enfermedades prevenibles

En la Semana de Vacunación en las Américas, especialistas advierten que la baja inmunización favorece el regreso de enfermedades como coqueluche y sarampión.

La caída de la vacunación reflota enfermedades prevenibles
La caída de la vacunación reflota enfermedades prevenibles.

La caída de las coberturas de vacunación vuelve a poner en alerta al sistema sanitario por el regreso de enfermedades prevenibles. En Argentina, el descenso afecta especialmente a la vacuna triple viral, que protege contra sarampión, rubéola y paperas, y a la triple bacteriana, que previene difteria, tétanos y tos convulsa o coqueluche.

Del 25 de abril al 2 de mayo de 2026, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) celebra la 24ª Semana de Vacunación en las Américas y la 15ª Semana Mundial de la Inmunización bajo el lema: “Tu decisión marca la diferencia. Inmunización para todos”.

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La campaña recuerda que vacunarse es un derecho y un deber. La decisión individual no impacta solo en la salud de cada persona, sino también en la de toda la comunidad. La iniciativa busca cerrar brechas de inmunidad, prevenir brotes y evitar retrocesos críticos que ya producen muertes evitables en varios países de la región, según constato la periodista Ana Roche de Agencia DIB.

Las vacunas constituyen una de las herramientas más eficaces y equitativas desarrolladas por la humanidad. Entre 1974 y 2024, evitaron más de 154 millones de muertes por 14 patógenos en los 194 Estados miembros de la OMS y más de 700 millones de casos de enfermedades. Esto equivale a seis vidas salvadas por minuto durante cinco décadas. El 95% de esas muertes ocurrieron en niños menores de cinco años.

Además, por cada dólar invertido en vacunación, se ahorran entre 16 y 44 dólares en gastos médicos evitados, discapacidad y pérdida de productividad. Las vacunas no solo previenen muertes: prolongan la esperanza de vida, reducen secuelas discapacitantes, disminuyen la pobreza sanitaria y representan, en muchas regiones, la primera intervención de salud pública en poblaciones vulnerables.

Triple viral y triple bacteriana, vacunas imprescindibles

En Argentina, las coberturas de vacunación descienden desde hace años. Una nueva alerta volvió a exponer la magnitud del problema, especialmente en la vacuna triple viral y en la triple bacteriana, según expresó la doctora e investigadora de la UNLP, Daniela Hozbor, a través del portal Investiga de la UNLP.

El resurgimiento del coqueluche en 2025-2026, con brotes y muertes de lactantes, aparece como una consecuencia directa de ese descenso. Las enfermedades regresan cuando las coberturas bajan.

El sarampión representa uno de los casos más relevantes. Las Américas fueron la primera región del mundo en eliminar el sarampión endémico en 2016. Ese logro se perdió en 2018, se recuperó en 2024 y volvió a perderse en 2025.

Argentina pudo controlar los brotes registrados el año pasado y sostener la eliminación del sarampión endémico. Sin embargo, la situación se complica sin recursos asignados en forma oportuna, porque los patógenos no respetan fronteras y la región continúa en riesgo.

Esquema de vacunación por edades

La vacuna triple viral previene sarampión, rubéola y paperas. Según el Calendario Nacional de Vacunación, la primera dosis se aplica a los 12 meses y la segunda dosis, entre los 15 y 18 meses.

También se continuará vacunando, en el año en que cumplen 5 años, a las cohortes nacidas en 2021, 2022, 2023 y en los primeros seis meses de 2024.

Las personas de 5 años o más deben acreditar al menos dos dosis de vacuna con componente contra sarampión y rubéola, aplicadas después del año de vida, o contar con serología IgG positiva para ambos virus. Las personas nacidas antes de 1965 no necesitan vacunarse, porque se consideran protegidas por haber estado en contacto con el virus.

El personal de salud debe acreditar dos dosis de vacuna contra sarampión y rubéola aplicadas después del año de vida, o contar con serología IgG positiva para ambos virus. Esta indicación incluye a quienes trabajan en mesa de entradas, limpieza, seguridad, laboratorio, planta médica y enfermería.

En tanto, la vacuna triple bacteriana previene difteria, tétanos y tos convulsa o coqueluche. El esquema contempla una dosis a los 5 años de edad, para quienes cumplan esa edad entre enero y diciembre del corriente año. Esa aplicación refuerza la protección de las vacunas recibidas durante el primer año de vida.

Los desafíos para sostener la vacunación

Los desafíos actuales incluyen la baja percepción del riesgo, el descrédito que sufren las instituciones científicas, la circulación masiva de información falsa y la politización de la salud pública. A estos factores se suman problemas estructurales que debilitan la logística sanitaria.

Vacunarse protege a quien recibe la vacuna, pero también a quienes no pueden hacerlo por razones médicas, según el tipo de vacuna. Entre ellos se encuentran bebés demasiado pequeños, personas inmunosuprimidas y pacientes oncológicos.

La inmunidad colectiva expresa ese impacto social directo. La vacunación no distingue clases sociales, religiones ni nacionalidades, y permite avanzar hacia una salud más equitativa.

La vacunación constituye un acto de responsabilidad individual con impacto colectivo. Defender la evidencia científica, vacunarse y promover el acceso equitativo a las vacunas implica ejercer, al mismo tiempo, un derecho y un deber ciudadano.

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