Renata tenía 13 años y asistía a un centro terapéutico de Ingeniero Maschwitz. Según la investigación, permaneció cerca de 30 minutos bajo el agua sin que nadie advirtiera su ausencia. La fiscalía imputó a tres personas y la familia reclama justicia.

Una adolescente de 13 años murió ahogada en la pileta de un centro terapéutico de Ingeniero Maschwitz, partido de Escobar, provincia de Buenos Aires. La víctima fue identificada como Renata, tenía una discapacidad y concurría habitualmente al establecimiento para participar de actividades destinadas a jóvenes con necesidades especiales.
El hecho ocurrió el sábado pasado en el centro AUPA, donde la adolescente asistía desde hacía aproximadamente un año y medio. Según la información difundida por Infobae, Renata ingresó a la pileta durante una actividad coordinada y permaneció cerca de 30 minutos bajo el agua sin recibir asistencia.
La familia denunció abandono y apuntó contra graves fallas en la supervisión del personal del lugar. En ese marco, la investigación quedó a cargo de la fiscalía número 10 de Escobar, que ya cuenta con registros de cámaras de seguridad considerados clave para reconstruir lo ocurrido.
Tres personas fueron imputadas por el caso, según informaron fuentes judiciales. Entre ellas se encuentran guardavidas del centro, una joven de 22 años y un terapeuta. Mientras avanza la causa, los familiares de Renata reclaman explicaciones y piden que se determine la responsabilidad de quienes estaban a cargo del cuidado de los pacientes.
Una actividad que terminó en tragedia
La periodista Luciana Rubinska relató en Infobae en Vivo Al Amanecer que “Renata tenía trece años y murió ahogada en una pileta sin que nadie la viera. Tenía una discapacidad y frecuentaba ese centro terapéutico todos los fines de semana. Entró a la pileta, nadie la controló, nadie la vio”.
De acuerdo con datos brindados por la fiscalía, la adolescente “pasó 30 minutos debajo del agua sin que nadie se diese cuenta dónde estaba. Terminó falleciendo, lamentablemente, el último sábado. Su familia pide justicia”.
Renata tenía el hemisferio izquierdo del cuerpo prácticamente inmovilizado. Por esa condición, necesitaba asistencia permanente, especialmente al momento de ingresar a una pileta. La familia sostiene que esa necesidad de acompañamiento no fue garantizada durante la actividad.
La reconstrucción del caso indica que varios chicos ingresaron al agua y que el control posterior habría sido insuficiente. Las cámaras de seguridad, ya incorporadas a la investigación, permitieron observar parte de la secuencia previa al desenlace fatal.
Rubinska señaló que “las cámaras de seguridad muestran cómo entran seis chiquitos a la piscina y de repente nadie los controla. Y Renata estaba allí con la dificultad del caso, porque ella no puede moverse por sí misma, necesita permanentemente de ayuda. Estaba en el borde, en la baranda. Esto está filmado y lo tiene la fiscalía, que es lo que le narra esta situación a la familia”.
Cuando el personal advirtió la ausencia de Renata, comenzó una búsqueda dentro del establecimiento. Finalmente, la encontraron sin vida en la misma piscina. Para la familia, ese lapso sin supervisión constituye el punto central de la denuncia.
La familia reclama respuestas y la causa avanza en la fiscalía
La familia de Renata pidió que la Justicia avance con rapidez y que se esclarezca cómo pudo ocurrir una muerte en un espacio que debía garantizar asistencia y cuidado permanente. También reclamó controles más estrictos sobre instituciones que trabajan con personas con discapacidad.
Según el testimonio difundido por Infobae, los familiares ya habían detectado señales previas de desorganización en el funcionamiento del centro. “Ya había algunas advertencias que después la familia empezó a contar y empezó a cerrar el descuido que se vivía allí dentro”, afirmó Rubinska.
La denuncia también apunta a la falta de respuestas posteriores por parte de las autoridades del establecimiento. De acuerdo con lo relatado por la periodista, la familia sostiene que no recibió explicaciones claras sobre los mecanismos de control ni sobre las responsabilidades del personal que estaba a cargo de la actividad.
Rubinska agregó que “este centro de rehabilitación no responde el teléfono, no da ningún tipo de explicación. Abrió las puertas, siguió trabajando como si nada hubiese pasado”.
Mientras tanto, el centro terapéutico continúa abierto y funcionando con normalidad. La causa seguirá su curso en la fiscalía de Escobar, donde se analizarán los registros fílmicos, los testimonios y la actuación de las personas imputadas.
El caso generó conmoción por las circunstancias de la muerte y por la condición de vulnerabilidad de la víctima. La familia insiste en que Renata no podía permanecer sin asistencia y reclama que la investigación determine si hubo abandono, negligencia o incumplimiento de los deberes de cuidado dentro del establecimiento.

