Monitoreo satelital pionero para un aguará guazú en Córdoba

NewsITe
Un ejemplar de aguará guazú ( Chrysocyon brachyurus ) liberado recientemente en el Parque Nacional Ansenuza, en la provincia de Córdoba, comenzó a ser monitoreado por vía satelital a través de un collar especialmente diseñado para el seguimiento de fauna silvestre. La iniciativa forma parte de un proyecto de conservación que busca reunir información clave sobre la especie para reforzar su protección en el país.
El operativo es impulsado por Aves Argentinas, la Administración de Parques Nacionales (APN) y la Secretaría de Ambiente de Córdoba, que trabajan de manera conjunta en la región de Ansenuza, uno de los humedales más importantes de Sudamérica. El seguimiento en tiempo real permitirá conocer con mayor precisión cómo se mueve este “zorro grande” por el paisaje, cuáles son sus áreas de uso preferencial y qué amenazas enfrenta en su entorno.
Según indicaron los especialistas, la hembra monitoreada tiene aproximadamente 3 años. Tras registrar durante más de un año la presencia de una pareja de aguará guazú en el área, los equipos técnicos montaron un operativo de captura controlada para colocarle el collar satelital, evaluar su estado sanitario y liberarla nuevamente en su ambiente natural. Los estudios confirmaron que el animal se encuentra en muy buen estado de salud.
Qué información aportará el seguimiento satelital
El dispositivo permitirá registrar la ubicación del animal en distintos momentos del día y de la noche, lo que ayudará a reconstruir su rutina y sus patrones de movimiento. Entre otros aspectos, los investigadores podrán identificar:
- Corredores de desplazamiento y territorio habitual de la hembra.
- Zonas de alimentación y posibles variaciones en su dieta.
- Comportamiento reproductivo y eventuales áreas de cría.
- Ambientes clave para la conservación dentro y fuera del parque.
Se trata del primer monitoreo satelital de un aguará guazú en esta región, por lo que la información obtenida será valiosa para el diseño de políticas públicas, planes de manejo de áreas protegidas y estrategias de conservación a escala regional. Además, permitirá evaluar el impacto de actividades humanas como el avance de la frontera agropecuaria y la presencia de rutas en el paisaje.
Un símbolo de los pastizales y humedales argentinos
El aguará guazú, cuyo nombre en guaraní significa “zorro grande”, es el cánido más grande de Sudamérica y un habitante característico de los pastizales, bañados y esteros del centro y norte de la Argentina. También es conocido como lobo de crin o potrillo, debido a su aspecto esbelto y sus largas patas. De hábitos omnívoros, cumple un rol ecológico central como dispersor de semillas y regulador de poblaciones de pequeños vertebrados.
Su distribución en el país abarca las provincias de Corrientes, Formosa, Chaco, el norte de Santa Fe y Córdoba, el este de Santiago del Estero y el sur de Misiones. Para diversos pueblos originarios, como las comunidades tobas y mocovíes, se trata de un animal sagrado, asociado a relatos espirituales y tradiciones ancestrales.
La presencia del aguará guazú suele interpretarse como un indicador de ambientes bien conservados, por su sensibilidad a los cambios en el paisaje y a la fragmentación del hábitat.
A nivel nacional, la especie se encuentra categorizada como amenazada. Entre sus principales riesgos se destacan la pérdida y degradación de su hábitat, el avance de la urbanización y la agricultura intensiva, el atropellamiento en rutas, la caza y el tráfico ilegal de ejemplares como mascotas. En este contexto, el monitoreo satelital en Ansenuza se consolida como un paso clave para obtener evidencia científica que respalde medidas de protección más efectivas y a largo plazo.

