Corea del Norte enfrenta una sequía severa y refuerza medidas para proteger las cosechas

El fenómeno afecta a gran parte del país y obliga a desplegar acciones para mitigar el impacto en la producción de alimentos.

Corea del Norte enfrenta una sequía severa

Corea del Norte enfrenta este año una sequía “inusual” y “severa” que impacta en distintas regiones del país y pone en riesgo las cosechas de inicio de temporada. Ante este escenario, las autoridades implementaron medidas para reducir los efectos de la escasez de agua en la producción agrícola.

Según informó la agencia estatal KCNA, trabajadores de distintas zonas intensificaron las tareas para proteger los cultivos frente a la falta de lluvias. “Una sequía inusual ha persistido en gran parte del país, un fenómeno rara vez visto los últimos años”, señaló el medio oficial.

Las ciudades y condados asumieron la responsabilidad de reparar infraestructuras clave como reservorios y acueductos, mientras que también se aplican “medidas técnicas para minimizar el daño de la sequía”, entre ellas el desarrollo de cultivos más resistentes a la falta de agua, como el trigo y la cebada.

La situación se produce en un contexto de vulnerabilidad estructural. Los desastres naturales afectan de manera directa a la economía y al sistema productivo del país. En ese sentido, la relatora especial de la ONU para los derechos humanos en Corea del Norte, Elizabeth Salmon, advirtió que la escasez alimentaria constituye una preocupación central.

El líder norcoreano, Kim Jong-un, ya había señalado en 2024 que la imposibilidad de garantizar necesidades básicas como los alimentos representa un “grave problema político”.

Corea del Norte arrastra desde hace años una situación de escasez de alimentos, que se agravó tras las hambrunas de la década de 1990 y que continúa afectada por sanciones internacionales, restricciones comerciales, limitaciones en insumos agrícolas y eventos climáticos adversos.

En 2021, el país ya había advertido sobre una sequía similar y desplegado medidas extraordinarias para enfrentar la situación. Posteriormente, las autoridades impulsaron un plan de desarrollo agrícola que incluyó la mejora de más de 160 granjas y miles de cooperativas, con el objetivo de aumentar la producción.

A pesar de estos esfuerzos, los indicadores sociales continúan siendo críticos. Antes de la pandemia, cerca del 40% de la población —unos 10,5 millones de personas— se encontraba en condición de desnutrición, mientras que el 70% dependía de ayuda alimentaria, según datos de Naciones Unidas.

El aumento de los precios de los alimentos y la caída de las importaciones desde China profundizaron la situación en los últimos años, en un escenario que ahora vuelve a tensionarse por las condiciones climáticas.

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