El plan enviado por Teherán incluye 14 puntos y exige garantías de no agresión, levantamiento de sanciones y retirada de fuerzas. Washington analiza la respuesta en medio de cruces políticos y militares.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que está revisando una nueva propuesta de Irán destinada a poner fin a la guerra. Antes de abordar el Air Force One, el mandatario indicó que recibiría la redacción exacta del documento y que informaría más tarde sobre su contenido.
La iniciativa fue enviada por Teherán a través de Pakistán, según reportes de medios iraníes, y surge como respuesta a una propuesta previa de Washington. A través de su cuenta personal de Truth Social, Trump expresó: “Pronto revisaré el plan que Irán nos acaba de enviar, pero no puedo imaginar que sea aceptable, ya que aún no han pagado un precio suficientemente alto por lo que le han hecho a la humanidad y al mundo durante los últimos 47 años. ¡Gracias por su atención a este asunto! Presidente DONALD J. TRUMP”.

El plan iraní consta de 14 puntos, frente a los nueve que integraban la propuesta estadounidense. Entre los ejes principales se destacan la exigencia de garantías de no agresión, la retirada de fuerzas estadounidenses de las inmediaciones del país, el levantamiento del bloqueo naval y la liberación de activos iraníes congelados. También incluye pedidos de indemnizaciones, eliminación de sanciones y el cese de los combates en todos los frentes, incluido Líbano.
Además, la iniciativa introduce un nuevo mecanismo para gestionar el tránsito en el estrecho de Ormuz, un punto clave para el comercio mundial de petróleo y gas. Irán propone resolver el conflicto en un plazo de 30 días, mientras que Estados Unidos había planteado un alto el fuego de dos meses.
El viceministro de Asuntos Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, aseguró que la propuesta busca poner fin definitivo al conflicto y sostuvo que ahora Washington debe decidir si opta por la vía diplomática o mantiene una estrategia de confrontación. La respuesta oficial estadounidense se espera a través de los países mediadores.
Gestiones diplomáticas y críticas internacionales
En paralelo, el canciller iraní, Abbas Araqchi, mantuvo contactos con representantes de Italia, Francia, Japón y Corea del Sur. Durante esas conversaciones, cuestionó la postura de algunos países europeos y defendió el carácter pacífico del programa nuclear iraní. También pidió que la comunidad internacional condene las acciones militares de Estados Unidos e Israel por presuntas violaciones al Derecho Internacional Humanitario.
Mientras se sostiene una tregua de tres semanas, Teherán insiste en acelerar los tiempos de resolución del conflicto y espera una respuesta formal por los canales diplomáticos abiertos.
Repliegue militar y tensiones con Europa
En otro frente, Trump anunció que planea retirar “mucho más de 5.000” soldados estadounidenses de sus bases en Alemania. La medida, ordenada por el secretario de Defensa Pete Hegseth, se enmarca en una revisión estratégica del Pentágono y podría concretarse en un plazo de seis a doce meses.
El mandatario intensificó sus críticas hacia los aliados europeos, en particular tras los cuestionamientos del canciller alemán Friedrich Merz, quien lo acusó de haber sido “humillado” por Irán en las negociaciones recientes. Trump volvió además a cuestionar el rol de la OTAN en las operaciones vinculadas al estrecho de Ormuz.
Escalada verbal con Cuba
En el plano político internacional, Trump afirmó durante una cena en West Palm Beach que tomará el control de Cuba una vez finalizadas sus acciones en Irán. Incluso mencionó la posibilidad de desplegar el portaaviones USS Abraham Lincoln cerca de la isla.
Las declaraciones generaron una rápida reacción del canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, quien aseguró que “los cubanos no se dejan amedrentar” y destacó la participación en las movilizaciones del Primero de Mayo.
Por su parte, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel advirtió que las amenazas de Trump representan un nivel de agresión “peligroso y sin precedentes” y sostuvo que responden a intereses de sectores de la comunidad cubanoamericana en Estados Unidos.

