Cruce tenso en Ormuz: versión cruzada entre Irán y EE.UU.

Tensión en el estrecho de Ormuz por un presunto ataque iraní

La tensión en Oriente Medio volvió a escalar tras la denuncia de que una fragata de la Armada de Estados Unidos habría sido alcanzada por dos misiles disparados por la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán cuando intentaba atravesar el estratégico estrecho de Ormuz. El episodio, difundido inicialmente por la agencia semioficial iraní Fars, se suma a una larga serie de incidentes y advertencias cruzadas en una de las rutas marítimas más sensibles del planeta.

Según las fuentes citadas por Fars, el buque estadounidense zarpó desde las cercanías del puerto de Jask, en el sur de Irán, con el objetivo de cruzar el estrecho “en violación de la seguridad del tráfico marítimo”. De acuerdo con esa versión, la nave ignoró las advertencias iniciales de las fuerzas navales iraníes y fue entonces cuando recibió el impacto de dos misiles, lo que habría obligado a la fragata a retirarse de la zona.

Sin embargo, un alto funcionario estadounidense citado por el portal Axios negó rotundamente que un buque de guerra de ese país hubiera sido alcanzado por misiles iraníes. Washington intenta así desactivar la lectura de una escalada militar directa, mientras mantiene su presencia en el Golfo Pérsico y asegura que sus operaciones se ajustan a la normativa internacional sobre libertad de navegación.

Advertencias iraníes y disputa por el control del paso

Irán reitera desde hace años que no es posible transitar por el estrecho de Ormuz sin su autorización oficial. Las autoridades de Teherán sostienen que cualquier intento de desconocer esa potestad recibirá “una respuesta contundente” por parte de sus fuerzas armadas, en particular de la poderosa Guardia Revolucionaria, clave en la defensa costera y en la proyección de poder en el Golfo.

El presidente estadounidense de entonces, Donald Trump, había asegurado que su país estaba dispuesto a escoltar y guiar a los buques varados en la zona para garantizar su salida de la vía marítima restringida. Esa postura, recordada por la agencia Xinhua en base a un despacho de Noticias Argentinas, fue leída por Irán como una intromisión directa en su área de influencia.

En respuesta, el Cuartel General Central Khatam al-Anbiya, principal comando militar iraní, advirtió que “cualquier fuerza armada extranjera, especialmente el agresivo ejército estadounidense, será atacada si pretende acercarse y entrar en el estrecho de Ormuz”, según consignó la agencia oficial IRNA. La advertencia se inscribe en una política sostenida de Teherán de reforzar su control sobre el paso marítimo.

Un corredor clave para el comercio mundial de petróleo

El estrecho de Ormuz, ubicado entre Irán y Omán, es una de las rutas comerciales más importantes del mundo: por allí circula cerca de una quinta parte del petróleo que se comercia globalmente. Cualquier incidente que ponga en riesgo la navegación en esa zona tiene impacto inmediato en los precios internacionales de la energía y en la seguridad regional.

Desde el 28 de febrero, Irán endureció aún más su postura al prohibir el paso seguro de buques pertenecientes a Israel y Estados Unidos, o de embarcaciones afiliadas a esos países, en respuesta a ataques conjuntos en territorio iraní. La medida fue acompañada de un incremento de la presencia militar iraní en el área y de frecuentes comunicados que refuerzan la idea de que el estrecho se encuentra bajo su “control soberano”.

Estados Unidos, por su parte, sostiene un bloqueo y una fuerte presión diplomática y económica sobre Irán. El punto de mayor fricción reciente se vinculó con las negociaciones posteriores a un alto el fuego, realizadas en Islamabad, Pakistán, los días 11 y 12 de abril, que no llegaron a un acuerdo. Ese fracaso profundizó el clima de desconfianza y dejó la puerta abierta a nuevos episodios como el denunciado ahora.

Mientras Teherán reclama autoridad sobre el estrecho de Ormuz y advierte que responderá con firmeza, Washington insiste en la libertad de navegación y niega haber sufrido daños en sus buques, en un escenario donde cualquier chispa puede derivar en una crisis mayor.

Con versiones encontradas sobre el presunto ataque y sin confirmación independiente, el episodio vuelve a colocar al estrecho de Ormuz en el centro de la agenda internacional. Analistas de la región advierten que la combinación de intereses energéticos, rivalidad geopolítica y tensiones militares convierte a este corredor marítimo en un potencial foco de conflicto permanente.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -