Preocupa la caída de la recaudación y el frente fiscal

Alarma por la recaudación y dudas sobre el rumbo fiscal

El economista Martín Rapetti analiza la caída de la recaudación y su impacto fiscal

NewsITe

La recaudación impositiva atravesó en abril su noveno mes consecutivo de caída real y encendió nuevas alarmas sobre la sustentabilidad del programa económico del Gobierno nacional. El economista Martín Rapetti, director de la consultora Equilibra, calificó este proceso como “inquietante” y advirtió que complica el cumplimiento de las metas de equilibrio y superávit primario.

De acuerdo con su análisis, el retroceso en los ingresos tributarios obliga al Poder Ejecutivo a profundizar el ajuste del gasto público para intentar sostener el resultado fiscal acordado. Esa combinación, marcó, vuelve “más cuesta arriba” el objetivo oficial, al tiempo que impacta sobre la actividad y el humor social.

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Rapetti recordó que la dinámica de la recaudación funciona como un indicador líder de la economía: cuando la recaudación afloja de manera persistente, suele anticipar un escenario de estancamiento o recesión que recién se reflejará en las estadísticas de nivel de actividad meses después. “Los impuestos están sugiriendo que la economía sigue en una fase más bien depresiva o incluso recesiva”, señaló en diálogo con Radio Rivadavia, en declaraciones reproducidas por la agencia Noticias Argentinas.

El economista remarcó que el deterioro de la actividad se siente en diversos sectores productivos y se combina con una caída de los ingresos reales de la población. Ese combo, evaluó, tensiona el programa económico y limita el margen de maniobra del Gobierno para sostener la consolidación fiscal sin profundizar el deterioro social y del mercado de trabajo.

Inflación, riesgo país y el peso de la incertidumbre política

Respecto de la dinámica de precios, Rapetti sostuvo que el “verdadero termómetro” de la inflación es la denominada inflación subyacente, que excluye rubros más volátiles como la carne o los productos estacionales. Para abril, estimó que tanto la inflación general como la subyacente se ubicaron en torno al 2,4%, y proyectó que el índice se mantendrá en niveles “relativamente altos” durante el resto del actual mandato presidencial.

A su criterio, intentar forzar una baja muy abrupta de la inflación, sin considerar el resto de las variables, podría traducirse en un fuerte atraso cambiario o en una recesión más profunda. Por eso planteó la necesidad de equilibrar los objetivos de desinflación con políticas que apunten a sostener la actividad económica y recomponer, al menos parcialmente, el poder adquisitivo.

Al referirse al riesgo país, el director de Equilibra destacó que existe un fuerte “condimento político” en la percepción de los mercados. Cada elección presidencial es leída por los inversores como un posible “abismo”, ante el temor de cambios bruscos de rumbo o intentos de “refundar la política económica”, lo que alienta procesos de dolarización de carteras.

  • Persistencia de la caída real de la recaudación, con nueve meses consecutivos en baja.
  • Tensión entre las metas de superávit primario y el impacto social del ajuste.
  • Inflación general y subyacente estimadas en torno al 2,4% en abril.
  • Elevado riesgo país con fuerte componente político y electoral.

“En esta etapa es necesario darle prioridad no tanto a la desinflación, sino más a la actividad y a los ingresos”, planteó Rapetti, al sostener que el Gobierno debería abrir el juego y blindar políticamente su programa económico.

En ese marco, el economista consideró clave que el oficialismo revise sus prioridades, busque acuerdos más amplios y brinde señales de estabilidad de mediano plazo. Solo así, concluyó, se podrá moderar la caída de la recaudación, recomponer la confianza y evitar que la incertidumbre política siga alimentando la volatilidad cambiaria y financiera.

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