El aumento de precios del álbum y los sobres llevó a un chofer porteño a buscar un ingreso extra. Con ingenio, transformó su taxi en un punto de venta improvisado para sostener una tradición familiar sin desbordar el presupuesto.

Un taxista de la Ciudad de Buenos Aires convirtió su vehículo en un pequeño puesto de venta de figuritas del Mundial 2026 con el objetivo de generar un ingreso adicional y ayudar a sus hijos a completar el álbum. La iniciativa surgió en un contexto de fuerte aumento de precios, tanto del álbum como de los sobres, lo que dificulta el acceso para muchas familias.
El protagonista de la historia es Esteban, quien decidió colocar un cartel en el respaldo del asiento delantero de su taxi para ofrecer el producto a sus pasajeros. El mensaje es directo: “Preguntale al chofer. Cinco sobres, diez mil pesos, figuritas Mundial 2026 Panini”. De esta manera, suma ventas durante sus recorridos diarios por la ciudad.
La situación se hizo pública cuando la periodista Luciana Rubinska abordó el taxi y advirtió el cartel. Intrigada, consultó al conductor sobre la iniciativa, motivada también por un pedido familiar: su hijo le había solicitado figuritas. A partir de ese diálogo, se conocieron los detalles de una historia atravesada por la necesidad económica y el deseo de sostener una tradición compartida.
Según reconstruyó Infobae, el propio Esteban explicó que la decisión responde a una estrategia doméstica: adquirir una caja de figuritas, separar una parte para sus hijos y vender el resto a precios accesibles. “Lo que me movilizó fue la necesidad para que mis hijos puedan tener el álbum lleno”, sostuvo.
El taxista agregó que el excedente lo comercializa “a precio barato” con el doble objetivo de facilitar el acceso a otros compradores y recuperar parte de la inversión. En ese esquema, logra sostener el gasto que implica completar el álbum sin comprometer por completo la economía familiar.
En cuanto al desempeño de la iniciativa, el conductor indicó que las ventas avanzan de manera progresiva. “Va de a poco, pero va yendo. Este año empezamos el sábado. Ya debo tener vendido el 30% de la caja”, precisó desde su lugar de trabajo.
El impacto del precio del álbum y el esfuerzo familiar detrás de la iniciativa
La experiencia de Esteban refleja una realidad más amplia vinculada al costo del tradicional álbum del Mundial. En esta edición, los valores alcanzaron cifras inéditas: el álbum se comercializa a $15.000, mientras que cada sobre de siete figuritas cuesta $2.000, lo que eleva considerablemente el gasto total para completarlo.
En ese contexto, el taxista remarcó las dificultades económicas que enfrenta. “Es dificilísimo, es carísimo todo”, expresó durante la conversación, en la que también compartió aspectos de su dinámica familiar. Este año, su hija de 13 años se sumó al desafío de completar el álbum, mientras que su hijo mayor, de 19, ya había transitado esa experiencia en ediciones anteriores.
La iniciativa, entonces, no solo responde a una necesidad económica, sino también a una intención de sostener una tradición que forma parte de la vida cotidiana de muchas familias. La compra, el intercambio y la búsqueda de figuritas constituyen una práctica cultural asociada a cada Copa del Mundo.
Rubinska, quien difundió la historia, valoró el gesto del conductor y lo interpretó como una respuesta concreta ante la falta de recursos. “Fue por necesidad, por poder cumplirle el sueño a su hijo de poder tener el álbum y las figuritas porque no le alcanza la plata”, señaló.
Tal como consignó Infobae, el caso de Esteban expone cómo el aumento de precios impulsa nuevas estrategias de subsistencia. En este caso, el taxi dejó de ser solo un medio de transporte para convertirse también en un espacio de venta ocasional, donde cada viaje puede traducirse en una oportunidad de ingreso.

