La medida alcanza intercambios entre Marcelo Grandio y Horacio Silva, presidente de la productora ImHouse. La investigación busca determinar cómo se concretaron acuerdos comerciales con la Televisión Pública y si existieron irregularidades administrativas.

El juez federal Ariel Lijo ordenó revisar las comunicaciones del periodista y productor Marcelo Grandio en el marco de una investigación vinculada a contrataciones realizadas con la Televisión Pública. La medida judicial volvió a poner el foco sobre el funcionamiento de los medios estatales y sobre la relación entre funcionarios nacionales y proveedores del Estado.
Según trascendió de fuentes judiciales, la decisión incluye el análisis de intercambios entre Grandio y Horacio Silva, presidente de la productora ImHouse, empresa a través de la cual se habrían concretado acuerdos comerciales con la TV Pública. La causa busca determinar bajo qué condiciones se firmaron esos contratos y si se respetaron los procedimientos administrativos correspondientes.
La investigación también apunta a establecer si existieron posibles irregularidades, beneficios indebidos o mecanismos de favoritismo en la asignación de acuerdos vinculados a producción audiovisual dentro del sistema estatal de medios.
La Televisión Pública depende de la Secretaría de Comunicación y, en términos administrativos, de la Jefatura de Gabinete de Ministros, encabezada actualmente por Manuel Adorni. Esa estructura de dependencia institucional sumó sensibilidad política al expediente debido a la relación de amistad entre el funcionario y Grandio.
Hasta el momento no trascendió la existencia de imputaciones formales contra Marcelo Grandio ni contra Horacio Silva. Sin embargo, dentro de las causas federales, la revisión de comunicaciones suele considerarse una medida relevante para reconstruir vínculos, circuitos de decisión y eventuales negociaciones vinculadas a contrataciones públicas.
Qué busca determinar la Justicia
En investigaciones de este tipo, los jueces pueden ordenar el análisis de llamadas telefónicas, mensajes y correos electrónicos bajo plazos determinados y mediante requerimientos formales específicos. El objetivo es reconstruir cómo se desarrollaron las gestiones vinculadas a los contratos y detectar si existieron negociaciones paralelas o intervenciones no registradas en los expedientes administrativos.
En paralelo, la Justicia suele solicitar documentación a los organismos involucrados para acceder a resoluciones, antecedentes y expedientes relacionados con las contrataciones bajo análisis.
Fuentes vinculadas a la causa señalaron que el expediente permanece en una etapa preliminar y que podrían ordenarse nuevas medidas en los próximos días, incluyendo pedidos de documentación a la Secretaría de Comunicación y a la propia Televisión Pública.
Debate político por los medios públicos
La investigación se desarrolla en medio de discusiones políticas sobre el funcionamiento de los medios estatales, la utilización de fondos públicos y los mecanismos de contratación de productoras privadas.
En ese contexto, distintos sectores opositores vienen reclamando mayores precisiones sobre los acuerdos de producción de contenidos y sobre la estructura de gastos dentro del sistema público de medios.
La decisión de Ariel Lijo podría derivar además en pedidos de informes dentro del Congreso y en nuevas discusiones sobre los controles administrativos dentro de la Jefatura de Gabinete.
Por ahora, la causa continúa bajo análisis judicial y se espera que el avance de las medidas permita determinar el alcance administrativo y eventualmente penal de las contrataciones que quedaron bajo la lupa de la Justicia federal.

