La búsqueda laboral realizada por un frigorífico bonaerense reunió a cientos de personas durante horas bajo la lluvia. Jóvenes, jubilados y familias enteras se acercaron con currículum en mano en medio de la crisis laboral y la caída del empleo.

La convocatoria laboral lanzada por el frigorífico Cabaña Don Theo en la localidad bonaerense de Moreno terminó convirtiéndose en una postal del delicado escenario económico y laboral que atraviesa el país. Lo que comenzó como una búsqueda para cubrir 60 vacantes derivó en una fila de más de diez cuadras, integrada por cientos de personas que llegaron durante la madrugada con la esperanza de conseguir trabajo.
La empresa había anunciado días atrás, a través de sus redes sociales, una convocatoria abierta para incorporar personal en todos los sectores de su sucursal ubicada sobre colectora sur del Acceso Oeste. “En Cabaña Don Theo de la sucursal de Moreno vamos a sumar personal para todos los sectores. Este miércoles 6/05 a las 11 am te esperamos con tu CV en mano”, indicaba el mensaje difundido por la firma.
Sin embargo, mucho antes del horario previsto comenzaron a llegar los primeros postulantes. Según trascendió, cerca de las dos de la madrugada ya había personas esperando frente a la planta. Para el momento de apertura de las puertas, la fila alcanzaba unos 600 metros de extensión y, con el correr de las horas, terminó superando las diez cuadras.
Ni siquiera la lluvia logró frenar la llegada de aspirantes. Jóvenes que buscaban su primera experiencia laboral, trabajadores despedidos, jubilados con dificultades económicas y madres y padres de familia sin empleo actual se mezclaron durante toda la jornada en una escena que rápidamente se viralizó en redes sociales y medios nacionales.
Historias atravesadas por la necesidad de trabajar
La convocatoria reunió perfiles muy distintos, aunque atravesados por una misma preocupación: la falta de ingresos y la dificultad para conseguir empleo estable.
Ezequiel Páez, de 24 años y vecino de Merlo, contó que llevaba un mes buscando trabajo luego de haber sido despedido por una reducción de personal. Junto a su amigo Lucas Ziccone, también de Merlo, llegó hasta Moreno tras enterarse de la búsqueda por un conocido.
Ambos describieron la convocatoria como “una oportunidad de seguir subsistiendo” en un contexto cada vez más complejo para quienes buscan insertarse en el mercado laboral. En el caso de Lucas, incluso sus padres se encuentran actualmente buscando empleo.
Entre quienes aguardaban en la fila también estaba Valeria, de 58 años, quien recordó que perdió su trabajo durante la pandemia luego de más de dos décadas desempeñándose como administrativa.
“La verdad que es muy difícil a mi edad, a pesar de la trayectoria. Ahora me estoy dedicando al catering. Trabajo desde toda la vida y me gustaría poder seguir”, señaló.
Otro de los testimonios que reflejaron la situación social fue el de Daniel Enrique Soraire, de 59 años, quien explicó que aún no logra completar los aportes necesarios para jubilarse.
“Hay mucha gente, así que veremos si tengo suerte. Tengo dos hijas, una de 17 años en la secundaria y no tengo plata para ayudarla, tampoco tengo para mí. Necesito cualquier cosa”, expresó.
La empresa reconoció el impacto de la convocatoria
La magnitud de la convocatoria sorprendió incluso a los responsables del frigorífico. Carolina Carena, propietaria de Cabaña Don Theo, reconoció el impacto que generó la cantidad de personas presentes.
“Nos impacta mucho. Por un lado, estamos contentos porque vinieron, pero es terrible la cantidad de gente que hay”, afirmó en declaraciones periodísticas.
La empresaria aseguró además que muchas de las personas entrevistadas tenían estudios, experiencia o profesiones, aunque igualmente estaban dispuestas a aceptar cualquier tipo de puesto laboral.
“Capaz tienen un estudio o una profesión, pero hoy la necesidad es tan grande que hace que cualquier puesto sea bueno”, sostuvo.
Durante la jornada, el frigorífico incluso instaló un puesto de choripanes sobre la vereda para quienes ya habían entregado el currículum en el área de Recursos Humanos. Las entrevistas se extendieron hasta cerca de las 17, momento en el que muchas personas debieron retirarse sin haber podido ser atendidas.
La precarización y la inestabilidad laboral, detrás de la escena
Entre quienes participaron de la convocatoria también aparecieron numerosos relatos vinculados a empleos precarios, trabajos informales y pasantías que no fueron renovadas.
Matías Aranda y Brenda Vergara, ambos de 25 años y con una hija en común, describieron las dificultades cotidianas que enfrentan para sostener los gastos básicos del hogar.
“Tenemos que ver si comemos o compramos una garrafa, no alcanza para las dos cosas”, expresó Brenda.
La pareja explicó que actualmente comparte vivienda con la madre de Matías para poder afrontar los costos diarios, aunque reconocieron que la situación resulta cada vez más difícil de sostener.
Matías relató que trabajó como pasante durante tres meses en una sucursal de Coto y que luego fue reemplazado una vez finalizado ese período.
“Es muy feo ver que el mercado laboral está tan inestable. A veces uno consigue un trabajo, pero la paga es muy mala y con eso no llegás a fin de mes”, afirmó.
Brenda, por su parte, contó que trabajó como camarera en el Mercado de Moreno, aunque lo hacía sin registrar. Esa situación, explicó, le impedía acceder a cualquier tipo de estabilidad o seguridad laboral.
La escena registrada en Moreno terminó reflejando mucho más que una simple búsqueda de empleo. Las largas filas, los testimonios y la desesperación de cientos de personas volvieron a mostrar el impacto social de la recesión, la pérdida de puestos de trabajo y el deterioro de las condiciones económicas en distintos sectores de la población argentina.

