El duelo entre SK Slavia Praga y AC Sparta Praga fue suspendido tras una invasión de hinchas locales cuando el Slavia estaba a minutos de consagrarse campeón. Un arquero visitante denunció agresiones y amenazas.

El fútbol checo vivió una jornada caótica durante el clásico entre SK Slavia Prague y AC Sparta Prague, un encuentro que terminó suspendido en medio de graves incidentes cuando el equipo local estaba muy cerca de quedarse con el título de liga.
El partido se disputaba en el Fortuna Stadium y tenía clima de fiesta para el Slavia Praga. El conjunto local ganaba 3 a 2 en un clásico vibrante y aseguraba matemáticamente el campeonato checo.
Sin embargo, a falta de apenas tres minutos para el cierre, un grupo de hinchas logró superar los controles de seguridad e invadió el campo de juego.
Varios simpatizantes ingresaron con bengalas y otros elementos pirotécnicos mientras corrían hacia el sector ocupado por los fanáticos visitantes. En medio del caos, algunos de esos artefactos fueron arrojados hacia la tribuna del Sparta Praga. Uno de ellos impactó sobre Jakub Surovcik, arquero del conjunto visitante.
El arquero denunció amenazas y el árbitro suspendió el clásico
Tras el episodio, Jakub Surovcik expresó su indignación en redes sociales y calificó lo ocurrido como “absolutamente inaceptable”. Además, aseguró que recibió amenazas directas durante el encuentro y adelantó que iniciará acciones legales.
La gravedad de los incidentes llevó al árbitro a suspender definitivamente el partido, una decisión que incluso fue respaldada por Jaroslav Tvrdik.
El dirigente describió el episodio como “una vergüenza” y consideró lógico que el encuentro no continuara luego de las denuncias por agresiones.
“El rival denunció agresiones a uno o más jugadores. Creo que era totalmente lógico terminar el partido”, afirmó.
Ahora, el escándalo podría derivar en consecuencias deportivas importantes para el Slavia Praga. Según medios locales, existe la posibilidad de que el club pierda los puntos del encuentro por decisión de la justicia deportiva checa, una sanción que impediría su consagración inmediata.
De todos modos, el equipo continúa dependiendo de sí mismo, ya que mantiene una ventaja de cinco puntos sobre su clásico rival cuando restan apenas dos fechas para el cierre del campeonato.
Lo que prometía convertirse en una noche histórica para el fútbol checo terminó marcado por la violencia, la invasión de hinchas y la suspensión de uno de los clásicos más importantes del país.

