El Xeneize se juega el semestre en la Copa Libertadores

NewsITe
Boca Juniors, recientemente eliminado del Torneo Apertura a manos de Huracán, pone ahora todas sus fichas en la Copa Libertadores, donde aún le restan dos compromisos decisivos por la fase de grupos. El equipo de Claudio Úbeda llega a esta instancia golpeado por dos derrotas consecutivas en el certamen continental, por lo que el margen de error quedó reducido al mínimo.
Según pudo saber Noticias Argentinas, los próximos encuentros se disputarán durante mayo y marcarán el cierre del primer semestre para el Xeneize. La dirigencia y el cuerpo técnico consideran que el desempeño en estos partidos será clave para evaluar el rumbo deportivo del club en lo que resta del año.
El próximo partido oficial de Boca será el martes 19 de mayo, cuando reciba en La Bombonera a Cruzeiro de Belo Horizonte, desde las 21.30. Se trata de un duelo directo ante uno de sus rivales en la pelea por la clasificación, en el que el apoyo del público y la fortaleza de local aparecen como factores determinantes.
Una semana más tarde, Boca volverá a jugar en casa frente a Universidad Católica, también desde las 21.30. Ese encuentro podría definir no solo el pase a octavos de final, sino también la posición en la que el conjunto de Úbeda terminará en su zona, algo que impacta en el sorteo de la siguiente instancia.
El escenario ideal: ganar los dos partidos
El panorama más favorable para Boca es el más simple de explicar: si vence a Cruzeiro el 19 de mayo y luego supera a Universidad Católica el 28, ambos en La Bombonera, alcanzará los 12 puntos y asegurará el primer puesto del grupo, sin depender de otros resultados.
Con dos triunfos, el Xeneize se olvidaría de la calculadora y tendría la clasificación garantizada, más allá de lo que suceda con Barcelona de Ecuador y el resto de los equipos de la zona. Es el objetivo que se trazó el cuerpo técnico, consciente de que la localía ofrece una oportunidad difícil de desaprovechar.
Qué pasa si suma un triunfo y un empate
Si Boca no logra el puntaje ideal, todavía puede clasificarse con un triunfo y una igualdad en los dos partidos que le quedan. Sin embargo, en ese caso aparecerán algunas combinaciones y desempates que podrían complicar el cuadro.
- Si le gana a Universidad Católica y empata con Cruzeiro: el Xeneize clasifica casi con seguridad, aunque podría terminar segundo si los brasileños vencen a Barcelona en la última fecha y lo superan en la tabla.
- Si le gana a Cruzeiro y empata con Católica: el orden final del grupo dependerá del desempate entre los equipos involucrados. Primero se evaluará el resultado de los enfrentamientos entre sí y, de persistir la igualdad, la diferencia de gol tendrá un rol determinante.
En este escenario, cada tanto y cada gol pueden inclinar la balanza, por lo que Boca deberá cuidar tanto la efectividad en ataque como la solidez defensiva para no sufrir en los cierres de partido.
El escenario de mayor riesgo para Boca
El panorama se oscurece si Boca solo puede sumar tres puntos en los dos encuentros restantes, es decir, si gana uno y pierde el otro. En ese caso, finalizaría con 9 unidades y quedaría obligado a mirar lo que suceda con Barcelona de Ecuador.
- Si el equipo de Úbeda solo gana uno de los dos compromisos, necesitará que Barcelona derrote o, al menos, empate contra el rival al que Boca no pudo vencer. En este contexto, la diferencia de gol puede resultar decisiva.
- Si pierde los dos partidos, el conjunto de la Ribera quedará automáticamente eliminado de la Copa Libertadores, un golpe muy duro para las aspiraciones deportivas del club en este 2024.
Entre cálculos, resultados cruzados y cuentas finas, en Boca saben que la fórmula más segura es volver a hacerse fuerte en La Bombonera y sumar la mayor cantidad de puntos posibles en casa.
Con el foco puesto de lleno en la Libertadores tras la salida temprana en el torneo local, Boca Juniors afronta dos finales anticipadas. La respuesta del equipo en estas noches coperas definirá no solo su futuro inmediato en la competencia continental, sino también el balance de un semestre que, hasta aquí, dejó más dudas que certezas.

