Una lista elaborada por el filósofo griego, vigente hoy en día, para alcanzar la mejor versión de uno mismo.

Desde la antigüedad, la filosofía se ocupó de reflexionar sobre la felicidad y el sentido de una vida plena. A lo largo de la historia, distintos pensadores se preguntaron si realmente es posible alcanzar la felicidad, si las personas deberían perseguirla tanto para sí mismas como para los demás y qué caminos permiten acercarse a ese ideal.
Un ejemplo de lo mencionado es Aristóteles, filósofo griego que vivió entre el 384 y el 322 a. C. y es considerado uno de los más influyentes de la historia occidental. En Ética a Nicómaco, el pensador aborda el concepto de la eudaimonía: traducido comúnmente como “felicidad” o “vida plena”. Para él, constituye el fin último de la existencia humana y solo puede alcanzarse mediante la práctica de la virtud y la moralidad.
Describe las virtudes como rasgos de carácter y tendencias a actuar de una manera particular que se adquieren mediante la práctica y la imitación de “ejemplos morales”. De esa forma la virtud se convierte en un hábito, pero es importante ser cauteloso, ya que, según él: “Cada virtud es el término medio entre un vicio de exceso y deficiencia”.
En la misma obra hace mención de cinco virtudes capaces de acercar a una persona hacia la felicidad. A continuación, se las desarrolla junto a evidencia académica que respalda los efectos de su práctica.
1. Gentileza
La virtud de la gentileza se refiere a la propensión a la bondad y la capacidad de controlar el temperamento. El filósofo escribe en su obra que tratarse de esta forma trae felicidad y que la agresión –concepto opuesto– reduce el bienestar al dificultar el manejo de las propias emociones.
2. Perdón
Es la consideración por los demás o sensibilidad hacia sus sentimientos. Aristóteles entiende como fundamental el perdón y la tolerancia hacia las faltas de otros. Y, justamente, la gran mayoría de los estudios sobre el perdón muestran que practicarlo con determinación y dejar de lado las injurias puede ayudar en la reducción de síntomas de depresión y ansiedad.
3. Grandeza de alma
Para él, una persona de gran alma es indiferente a la buena y a la mala fortuna. Además, agrega que estos individuos se comprometen con los aspectos de la vida que son más profundos y significativos en contraste con los transitorios.
4. Coraje
El coraje −capacidad de actuar frente al miedo en lugar de ceder ante él− invita a la felicidad, según el filósofo. Y la ciencia lo respalda: en un estudio titulado “Contribuciones biológicas al bienestar: las relaciones entre el temperamento, las fortalezas del carácter y la resiliencia”, un grupo de académicos demostró que, al atravesar situaciones adversas, el coraje puede conducir a la resiliencia y esta última, encaminarlo hacia una mayor felicidad.
5. Templanza
Con este ítem se refiere al autocontrol frente a los propios deseos e impulsos alevosos. Precisamente, académicos que publicaron una investigación en el Journal of Personality en 2017 descubrieron que, a medida que el control de los impulsos entre los estudiantes universitarios aumentaba en el transcurso de un día, el efecto positivo inicialmente disminuía. Sin embargo, a medida que el autocontrol seguía aumentando, los sentimientos negativos disminuían y la sensación de felicidad se elevaba a niveles más altos.
Es relevante destacar que la lista fue diseñada para hombres griegos de clase alta que contaban con una educación sólida y un contexto favorable. Como explica la filósofa Martha Nussbaum en su obra El conocimiento del amor: “Lo que Aristóteles hace, en cada caso, es aislar una esfera de la experiencia humana que figura, en mayor o menor medida, en cualquier vida humana”.
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