El automovilismo argentino recuerda al “Flaco” Traverso, una de las máximas figuras de la historia nacional. Sus títulos, su personalidad y episodios inolvidables como la victoria en General Roca marcaron una era dentro y fuera de las pistas.

Un día como hoy, pero de 2024, el automovilismo argentino quedó paralizado por la muerte de Juan María Traverso a los 73 años. El histórico piloto de Ramallo falleció tras una dura batalla contra un cáncer de esófago y dejó un vacío imposible de llenar en el deporte motor nacional. Dueño de una personalidad única y protagonista de algunas de las páginas más emblemáticas de las carreras argentinas, el “Flaco” se transformó con el paso del tiempo en una figura que trascendió generaciones.
La trayectoria de Traverso quedó marcada por números que lo ubican entre los máximos referentes de la historia del automovilismo argentino, junto a nombres como Juan Manuel Fangio y Oscar Alfredo Gálvez. A lo largo de su carrera conquistó 16 campeonatos nacionales y logró destacarse en distintas categorías, una muestra de la versatilidad que sostuvo durante más de tres décadas de competencia.
El piloto ramallense obtuvo siete títulos en TC2000, seis campeonatos de Turismo Carretera y tres coronas en Top Race. Su capacidad para adaptarse a diferentes autos, marcas y reglamentos técnicos le permitió mantenerse competitivo en distintas épocas del automovilismo argentino y consolidarse como uno de los pilotos más ganadores y respetados del país.

La victoria en llamas que recorrió el mundo
Entre los momentos más recordados de la carrera de Traverso aparece la histórica competencia disputada el 3 de abril de 1988 en el autódromo de General Roca. A bordo de una Renault Fuego, el “Flaco” consiguió una victoria que quedó grabada para siempre en la memoria del deporte argentino.
Durante las vueltas finales, una manguera rota provocó una pérdida de aceite sobre los escapes y generó un incendio en la parte trasera del vehículo. El humo comenzó a invadir el habitáculo y complicó tanto la visibilidad como la respiración del piloto. Sin embargo, Traverso decidió continuar y mantuvo el ritmo hasta cruzar la bandera a cuadros.
La escena impactó al público, a los relatores y a los propios mecánicos de las distintas escuderías, que entendieron rápidamente que estaban presenciando un episodio fuera de lo común. Con el auto envuelto en llamas, Traverso sostuvo el control de la Renault Fuego y terminó construyendo una de las imágenes más emblemáticas de la historia del TC2000.
Tiempo después, el propio piloto recordó las dudas que atravesaron su cabeza mientras manejaba entre el humo y el fuego. “Me dije: puedo ganar o se puede quemar”, reconoció. Aquella decisión terminó consolidando su figura como un piloto capaz de llevar al límite tanto la máquina como su propio temple.
Un ídolo que marcó una época
Más allá de los campeonatos y las victorias, Traverso construyó una relación especial con el público gracias a una personalidad frontal y polémica que nunca pasó inadvertida. Sus declaraciones sin filtro y su estilo agresivo, pero preciso, lo transformaron en uno de los últimos grandes ídolos populares del automovilismo argentino.
A diferencia de otros pilotos identificados únicamente con una marca, Traverso logró algo poco frecuente dentro de la cultura del Turismo Carretera: ser referente tanto de Ford como de Chevrolet. Esa particularidad terminó ampliando todavía más su alcance entre los fanáticos y fortaleció una figura que, incluso después de su retiro en 2005, continuó ocupando un lugar central dentro del deporte motor nacional.
A dos años de su muerte, el recuerdo de Juan María Traverso sigue intacto en los talleres, en los autódromos y entre miles de fanáticos que todavía reviven sus maniobras, sus frases y su manera inconfundible de entender las carreras.
Los nervios del debut en Turismo Carretera
La primera carrera de Traverso en el Turismo Carretera se disputó el 31 de octubre de 1971 en Pergamino. Años después, el piloto de Ramallo recordó los nervios que sintió antes de aquella largada.
“No podía apretar el embrague. Largaban de a dos, cada diez segundos. Y yo largaba último. Tenía el número 71, o sea, había 70 autos adelante. Había que ir moviéndose a medida que iban largando, ¿no? Y de los nervios que tenía no podía apretar el embrague porque temblaba del jabón que tenía, ¿no? Es lo que siempre digo, que en esa época todos los pilotos tenían el mismo problema, digamos. Nada más que cuando vos largabas, eso desaparecía”.
Luego agregó: “A partir del momento en que largué, el miedo, los nervios, todo eso se borraba automáticamente. Pero recuerdo que al momento en que me tocaba largar a mí ya no me daban más las piernas porque los embragues eran duros. Y bueno, a raíz de esto, lo que yo cuento siempre de esa época, la noche anterior estaban todos los pilotos hablando, sentados en la mesa y nadie se iba a dormir porque no te podías dormir. Y estoy hablando de Gastón Perkins, el “Gallego” Cupeiro, pero largabas y eso se borraba. Desaparecía”.
Las discusiones con Jorge Pedersoli
Otra de las historias más recordadas por Traverso tuvo como protagonista a Jorge Pedersoli, uno de los preparadores más importantes del automovilismo argentino. Ambos conformaron una dupla exitosa, aunque también protagonizaron fuertes discusiones durante los fines de semana de competencia.
“Estábamos probando y el motor no andaba. Hacía una vuelta y entraba. Discutíamos con Jorge Pedersoli (su motorista). Termina la clasificación y entré re caliente. Y Pedersoli le dice a ‘Cachi’ Scarazzini (director deportivo), ‘me voy al box de al lado que este tarado viene insoportable’. Yo venía tan tarado que me equivoqué y me metí en el box de al lado. Le erré. Entro y lo veo a Pedersoli, que dice ‘encima este animal se equivocó, no tengo suerte’”.
Pese a las diferencias, Traverso siempre destacó el talento del preparador. “Pedersoli fue uno de los preparadores más increíbles y espectaculares, con él gané varios campeonatos de TC, incluso uno del TC 2000. Pero tenía un carácter peor que el mío. Tuvimos unos resultados espectaculares”, recordó.
El llamado de Oreste Berta tras la carrera de General Roca
Entre las victorias más emblemáticas de Traverso aparece la carrera de TC2000 en General Roca, en 1988, cuando ganó con una Renault Fuego envuelta en llamas por una pérdida de aceite. Aquella escena quedó grabada como una de las imágenes más impactantes del automovilismo argentino.
Sin embargo, el propio Traverso reveló tiempo después un detalle poco conocido de aquella jornada, relacionado con Oreste Berta, responsable técnico del auto.
“Lo más cómico es que en esa época no había celulares. Berta no había ido a General Roca. Llego al hotel y suena el teléfono, Oreste, desde Córdoba, ¿no? Me dice: ‘La verdad, me emocioné’”.
El diálogo continuó con el tono irónico que caracterizaba al piloto ramallense.
Juan María Traverso: “Vos no sos Berta, vos no sos, no sos Oreste”.
OB: “Sí, sí, soy Oreste”.
JMT: “No, no, si vos no sabés qué es la palabra emoción”.
La insólita confusión con Cocho López
Otro de los episodios más particulares en la vida de Traverso ocurrió durante un hecho de inseguridad. El piloto fue asaltado y los delincuentes lo confundieron con Osvaldo “Cocho” López.
“Salí de mi casa y me pareció que tenía una goma desinflada, entonces paré. Me bajé para ver y efectivamente tenía una goma que estaba media desinflada. Cuando me fui a subir, paró un auto y bajaron dos tipos. Me pusieron un revolver en la cabeza y me corrieron del asiento”, relató.
En medio de la situación, Traverso les hizo un pedido a los delincuentes mientras circulaban. “En eso le dije: ‘¡Hermano, podes ir más despacio!’. Y ahí fue que me dijo: ‘Cocho, quédate tranquilo que manejo bien’”.
Sorprendido por la confusión, respondió inmediatamente. “¿Qué me dijiste?”. Luego, según recordó, el ladrón le preguntó: “‘¿Vos no sos Cocho López?’. Y le dije: ‘¿Vos estás en pedo? Yo soy Traverso’. ‘Bueno, perdoname’, me dijo… ‘Perdoname no’, le dije… Estas a nada de que te cague a trompadas’”.
La historia terminó con otra frase que quedó en el recuerdo. “Le dije: ‘La camioneta llévatela, pero no me podes confundir con este tipo’… Estuvo a nada de que lo faje”, remató Traverso.

