Fue jugador, directivo, colaborador en el Náutico; al que acompañó también como periodista, integrando diferentes transmisiones radiales. El Cabezón es una de esas personas que puede contar con lujo de detalles parte de la historia del básquetbol regatense, la que vivió desde adentro. El sábado la actual dirigencia lo homenajeó con la entrega de una plaqueta en reconocimiento a su trayectoria. Es por ello que EL NORTE rememora una nota que le hiciera en abril del 2020.

Alfredo Eseverri es un libro abierto de la historia del básquetbol del Club de Regatas, institución que el sábado le brindó un merecido y justo reconocimiento por sus cuatro décadas de trayectoria como dirigente y colaborador.
Fue, en sus orígenes, jugador del Náutico; al que acompañó también como periodista, integrando el equipo de transmisiones radiales que lideraron los recordados Silvio Pedro Bonofiglio y José Alberto Beto García. Y cumplió el rol de Delegado de la entidad ante la Asociación de Básquetbol de San Nicolás, función que desarrolló con enorme pasión y compromiso.
En Regatas el baloncesto tuvo sus orígenes a finales de la década del 30, unos cuantos años antes inclusive de que Eseverri naciera. “El básquet en Regatas tenía ya una historia al momento en el que yo empecé a jugarlo, que fue a los 10 u 11 años en una cancha de polvo de ladrillo, tableros de madera y aros que no eran volcables”, le contó Alfredo a EL NORTE en una extensa entrevista que fuera publicada en abril del 2020, en las primeras semanas de la pandemia causada por el Coronavirus.

En relación a esos tiempos, agregó que “ningún jugador sabía picar con las dos manos todavía”. “El primer jugador que vimos que lo hiciera acá fue Walter Páez, un santafecino que llegó a la ciudad para jugar en La Emilia, que después jugó en Regatas y fue técnico también. Tuve la suerte de jugar con él a los 16 o 17 años ya en Primera a esa edad. Después se fue a jugar a la Capital Federal y jugó inclusive en torneos internacionales. Fue el primer gran jugador que yo vi en San Nicolás”.
Luego Eseverri recordó que en el ámbito nicoleño “en esa época solamente jugaban Arco Iris, Belgrano, La Emilia, Regatas y en alguna época jugaron Social Buenos Aires y Aguas y Energías”. Y que “en las formativas había tres categorías a comienzos de los 60, que eran los Infantiles, los Cadetes Menores y los Cadetes Mayores”. “Yo jugué en todas las categorías en Regatas y en Primera hasta más o menos el año 80”, apuntó, mientras fue recuperando los nombres de los entrenadores que lo marcaron por esos años. “Los técnicos que tuve en Regatas fueron Guillermo García y Lalo Barón, también a Quico Gagliardini, al Gordo Luna de Rosario. Y después vino un cordobés que se llamaba Galetti, que vino a trabajar como Gerente a una firma comercial de San Nicolás y al mismo tiempo fue jugador y técnico de Regatas. Ricardo Gorrasi llegó más tarde para la Primera y contó con uno de los mejores equipos que tuvo Regatas en el ámbito local, con (Daniel) Spurio y (Oscar) Ferrieri, entre otros. En un lugar especial lo coloco a Dante Giurca, un rosarino, gran formador de jóvenes”, rememoró.
Al mismo tiempo, de la etapa del amateurismo, Eseverri, de 78 años, comentó: “En el año 1972, en el que la Asociación Nicoleña estaba acéfala, Regatas solicitó autorización a la Federación de Buenos Aires para jugar en Pergamino, que puso la condición de que juguemos de locales allá. Hicimos de locales en cancha de Comunicaciones y jugamos en todas las categorías. En Primera arrancamos en la B, porque ellos tenían ascenso y ganamos el campeonato. También ganamos todos los torneos en las formativas. Al año siguiente se logró reorganizar la Asociación local y volvimos a San Nicolás”. “De esa época del amateurismo entre los mejores jugadores que recuerdo están José Lemme, Omar Cernadas, la Chona Landajuela, el Nene Spurio y Micha (Teodoro Michalópulos). Y de esos tiempos me quisiera acordar de dos personas inolvidables como Jorge Amaya y el Pato (Juan Carlos) Marcone, dos grandes directivos de Regatas y del básquet de San Nicolás”, destacó.

Otro capítulo glorioso de esa época Eseverri le dedicó a los Acercamientos, torneos que según repasó “se jugaron por casi cuarenta años, desde finales de la década del 40 hasta los 80”. “Jugué creo que todos los que hubo hasta que dejé de jugar yo. Integré un recordado equipo que fuera campeón dos veces y otras dos veces subcampeón, y que fue Vinos Rozzi. Las figuras eran Daniel Spurio y Oscar Ferrieri. En uno de los últimos que se hizo, antes de que empiece la Liga Nacional, en el equipo Boutique “Machos” tuve el orgullo de tener como compañeros a Luis Oroño y a Esteban Pérez”. “Ese año, por ejemplo, vinieron a jugar el Pichi (Héctor) Campana, (Ariel) Bernardini, (Daniel) Aréjula, (Marcelo) Duffy, el Vasco (Sergio) Aispurúa, el Negro (Carlos) Romano y (Javier) Maretto, todos integrantes de la Selección Nacional en esos tiempos”, precisó el Cabezón, quien luego se refirió a lo que fue el salto de Regatas al profesionalismo. Al respecto, detalló: “En 1986 se dio la llegada de Regatas al profesionalismo. El primer torneo fue lo que es hoy el Provincial, que en aquella época no tenía ese nombre, creo que era Regional. Se podía jugar hasta con dos jugadores extranjeros, como era nuestro caso. En nuestra zona estaban Argentino de Junín, Comunicaciones de Pergamino, Independiente de Zárate, El Fogón de Esteban Echeverría y un equipo de La Plata. El quinteto inicial nuestro estaba formado por Daniel Guglielmone, un base de Sunchales, gran jugador, de los mejores que vi, John Billop, Raúl Primo, Rubén Martín y Edward Wallace. También estaban el Gurí Blum, Mauricio Caffese que venía de Riberas de Villa Constitución, Agostini y Marcelo Mora, dos jugadores del club. Hicimos una campaña brillante, pero caímos de manera inesperada en play-offs con Costa Sud de Tres Arroyos”.

Consultado acerca de cuál fue la mayor alegría que le regaló Regatas en cuanto a lo basquetbolístico, Eseverri no dudó en afirmar que “fue el ascenso logrado el 9 de abril de 1992 a la Liga Nacional, en Córdoba, enfrentando a Banco de Córdoba”. “Le ganamos por 3 a 0. El tercer partido se jugó un viernes en Córdoba y al ganar ascendimos. Ese fue el máximo logro de la historia del básquet de Regatas. Al día siguiente, el regreso a San Nicolás fue una cosa que nunca se vio en la ciudad. Demoramos tres horas en llegar desde el Parador hasta el club. Era una fila interminable de autos, con mucha gente caminando que nos siguió hasta Regatas. Las tribunas y toda la cancha estaban colmadas de gente. El equipo dio la vuelta olímpica”. Como contrapartida, lamentó que “la mayor tristeza fue el descenso de la Liga, en el 2004”.
De esas campañas, Eseverri puntualizó que “el equipo que mejor jugó fue el de la Liga 2000/01, que tenía a (Maximiliano) Stanic, (Ángel) Caballero, el Lunguito (Julio Ariel) Rodríguez, (Ryan) Perryman y Melvin Johnson y lo dirigía Luis Oroño”. “Pero el equipo que más recuerdo por haber sido el primero –valoró- fue el del 92/93, un equipazo. Jugaban (Teddy) Colter o (Gabriel) Cocha como bases, (Carlos) Romano, Jorge Racca, Parker y Stan Easterling”. “Igualmente, en líneas generales, por lo sorpresiva e inesperada, la mejor campaña a mi entender fue la primera de Pedro Escarain, en la Liga 93/94. Ahí jugaban (José Fabián) Small, el Chuzo (Luis) González, el Lolo (Claudio) Farabello, Edgar León y John Deveraux. Después ingresaban siempre Rubén Picaluk y Cristian Ballerini”, indicó.
Por otro lado, Eseverri opinó que a su entender, “un quinteto ideal de jugadores nacionales de Regatas sería con el Mocho Small, Ariel Bernardini, Julio Ariel Rodríguez, el Nene Spurio y Teo Michalópulos”; y que “entre los sextos hombres pondría al Negro Romano y al Chuzo González”. A su vez, en cuanto a los extranjeros que pasaron por las filas del elenco azul naranja, consideró entre los cinco mejores “a Teddy Colter, al cubano (Angel) Caballero, Melvin Johnson, Edgar León y John Deveraux”. “Aunque no me puedo olvidar de Dexter Cambridge y Ryan Perryman, otro que nos dio una mano terrible en su momento”, manifestó. Sobre este tema, igualmente, subrayó: “Para mí el mejor norteamericano que pasó por Regatas pero que jugó solamente cinco partidos y por eso no lo incluí en el quinteto ideal fue Steve Colter, el hermano de Teddy, que vino cuando Easterling tuvo un problema cardíaco en diciembre del 92. Él estaba recuperándose de una lesión que había sufrido jugando en la NBA (NdR: al momento de lesionarse actuaba en Sacramento, en la que era su octava temporada en esa liga, en la que fue compañero de Michael Jordan en Chicago Bulls entre 1986 y 87 y a la que luego de su paso por nuestra ciudad regresaría en 1994 para jugar en Cleveland, antes de retirarse a los 32 años)”.

En relación a los técnicos que pasaron por Regatas, Eseverri aseguró: “Creo que tuvimos a varios de los mejores del país, comenzando por Flor Meléndez, Guillermo Edgardo Vecchio, Sergio Hernández y en la última época Pablo Dastugue. Los vi trabajar a todos, tuve el gusto de asistir a casi todas las charlas técnicas que dieron (a excepción de Hernández)”. “Un párrafo especial le quisiera dedicar a Blas Álvarez, quien dirigió pocos partidos en 1990 y que para mí fue un gran entrenador y una gran persona. Aunque el mejor fue Lalo Barón, y tuve la suerte que me dirigiera. Una gran persona y un gran técnico. Realmente un genio para la época”, remarcó.
Finalmente, en esa charla con este medio de hace seis años atrás, Eseverri confesó: “Junto con mi familia, Regatas y el básquet del club puntualmente son la razón de mi vida. De chico, el club muchas veces fue mi primer hogar. En él conocí a la que después fue mi esposa, en él se criaron y educaron mis hijos social y deportivamente. Amo al club y también a lo que representa en la ciudad. En fin, es mi vida”. “Mi deseo es que Regatas pueda volver a ser a un equipo de la elite del básquet argentino, como lo fue en su momento”, concluyó.

