Un nuevo informe respaldado por la ONU plantea complementar el PBI con indicadores vinculados al bienestar, la desigualdad, la salud mental, el ambiente y la confianza social. La iniciativa busca modificar la forma en que los países evalúan el desarrollo y diseñan políticas públicas.

Durante décadas, el Producto Interno Bruto (PBI) funcionó como el principal parámetro para medir el progreso de los países. Gobiernos, organismos internacionales y mercados utilizaron ese indicador para evaluar el desempeño económico y comparar el crecimiento entre distintas naciones.
Sin embargo, mientras muchas economías continuaron expandiéndose, también crecieron la desigualdad, la desconfianza en las instituciones y las crisis ambientales. Esa contradicción encendió un debate global sobre la utilidad real del PBI como única referencia para determinar el bienestar de las sociedades.
En ese contexto, Naciones Unidas presentó un informe que propone incorporar nuevos indicadores sociales, ambientales y humanos para medir el progreso de manera más amplia. El documento sostiene que el crecimiento económico, por sí solo, no refleja necesariamente una mejora en la calidad de vida.
Según el informe, el PBI mide el valor de los bienes y servicios producidos por un país, pero deja afuera dimensiones esenciales de la vida cotidiana. Entre ellas aparecen el trabajo doméstico no remunerado, la distribución de la riqueza, la salud mental y el deterioro ambiental.
“Lo que medimos influye en lo que valoramos”, advierte el documento respaldado por la ONU. Los expertos sostienen que la dependencia excesiva del PIB terminó generando una visión limitada sobre el verdadero desarrollo de las sociedades.
Un nuevo tablero para evaluar el bienestar y la calidad de vida
Ante esta situación, el secretario general de la ONU, António Guterres, impulsó en 2025 la creación de un Grupo Independiente de Expertos de Alto Nivel. El objetivo fue desarrollar propuestas que permitan complementar las métricas económicas tradicionales.
Al presentar el informe “Contar lo que cuenta: una brújula del progreso para las personas y el planeta”, Guterres calificó la iniciativa como “un paso histórico”. Además, afirmó que el PIB “se está utilizando de maneras que sus arquitectos nunca imaginaron”.
“El PIB pasa por alto las actividades humanas que sostienen la vida y contribuyen al bienestar”, expresó el titular de Naciones Unidas. También advirtió que el indicador no refleja completamente las actividades que afectan a las personas y dañan el planeta.
Como alternativa, el grupo propuso un “tablero de progreso” integrado por 31 indicadores. El sistema se organiza en cuatro pilares: bienestar actual, equidad e inclusión, sostenibilidad y resiliencia, y principios fundamentales vinculados a la paz, los derechos humanos y el respeto ambiental.
Entre las variables sugeridas aparecen la esperanza de vida saludable, la satisfacción con la vida y la sensación de seguridad al caminar de noche. También se incluyen niveles de soledad, calidad del aire, acceso al agua potable y tiempo destinado al trabajo doméstico y de cuidados.
El esquema incorpora además indicadores vinculados a la desigualdad de ingresos, la violencia contra las mujeres, las emisiones contaminantes y la pérdida de biodiversidad. Según los especialistas, el objetivo es evitar escenarios de “crecimiento sin progreso”.
La inteligencia artificial aparece como ejemplo de las limitaciones del PIB
El informe también utiliza el avance de la inteligencia artificial para demostrar los límites del PIB como herramienta exclusiva de medición. Los expertos reconocieron que la IA puede impulsar fuertemente la productividad mundial en los próximos años.
No obstante, también señalaron que esa expansión tecnológica podría generar desempleo masivo y una mayor concentración del poder económico. A eso sumaron riesgos vinculados al desarrollo de sistemas militares y armas cada vez más sofisticadas.
“Juzgar el valor de la inteligencia artificial únicamente por su contribución al PIB sería miope”, sostiene el documento. La advertencia apunta a mostrar que una mejora económica puede convivir con efectos sociales negativos.
Los especialistas también remarcaron que existen aspectos complejos de cuantificar, como la confianza social o la calidad institucional. Aun así, consideran que esos factores son fundamentales para entender la estabilidad y el bienestar de una sociedad.
Naciones Unidas propone informes globales “más allá del PIB”
El grupo de expertos recomendó que cada país adopte paneles nacionales de progreso adaptados a sus propias prioridades. Además, sugirió vincular esas métricas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible impulsados por Naciones Unidas.
Otra de las propuestas consiste en publicar un informe anual global sobre progreso “más allá del PIB”. La intención es complementar las estadísticas económicas tradicionales con datos vinculados al bienestar humano y ambiental.
Para Guterres, el desafío no pasa por eliminar el Producto Interno Bruto. El secretario general planteó que el problema surge cuando ese indicador se transforma en la única brújula utilizada para definir el éxito de una sociedad.
“El crecimiento a cualquier costo nos deja a todos más pobres, no más ricos”, afirmó el dirigente portugués. Luego concluyó: “Contemos lo que realmente importa”.

