Lula presentó un plan integral para enfrentar a las mafias

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El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, anunció en Brasilia el lanzamiento del programa “Brasil Contra el Crimen Organizado”, una nueva estrategia nacional que busca enfrentar de manera coordinada a las organizaciones criminales, sus estructuras financieras y sus cadenas de mando. El esquema prevé la articulación entre el gobierno federal, los estados y los municipios, con el objetivo de recuperar territorios dominados por facciones delictivas.
Durante el acto, Lula confirmó además el envío al Congreso de la propuesta para crear un Ministerio de Seguridad Pública, que dependerá de la aprobación de una enmienda constitucional en el Senado. La idea oficial es que el gobierno federal vuelva a tener un rol protagónico en la seguridad, sin desplazar a los gobernadores ni a las policías estaduales, pero sumando coordinación, recursos y capacidad de investigación.
El mandatario recordó que, tras la Constitución de 1988, la seguridad quedó concentrada en los estados como reacción a la dictadura militar. Sin embargo, sostuvo que el avance del crimen organizado en las últimas décadas obliga a un rediseño institucional: “Estamos sintiendo la necesidad de que el Gobierno federal vuelva a participar activamente, con criterios y determinación”, señaló, en declaraciones reproducidas por la agencia Xinhua y recogidas por Noticias Argentinas.
Más recursos, tecnología y enfoque financiero
El programa prevé una inversión directa de 1.060 millones de reales (unos 215 millones de dólares) hasta 2026, además de una línea de crédito adicional de 10.000 millones de reales (aproximadamente 2.030 millones de dólares). Esos fondos estarán destinados a fortalecer la seguridad pública a través de la compra de tecnología, vehículos, drones, sistemas de monitoreo y la modernización de las cárceles, en particular las de máxima seguridad.
Uno de los ejes centrales será el combate financiero a las estructuras criminales. El plan contempla la ampliación de los sistemas de inteligencia y rastreo de flujos de dinero, para llegar a quienes lavan fondos y administran los recursos de las bandas. La intención del gobierno brasileño es golpear el patrimonio de las organizaciones ilegales y bloquear el financiamiento de sus operaciones.
Prisiones, homicidios y tráfico de armas en la mira
El esquema nacional tendrá cuatro líneas de acción principales: el combate financiero al crimen organizado; el refuerzo de la seguridad en el sistema penitenciario; la mejora en la investigación de homicidios; y el enfrentamiento al tráfico ilegal de armas y explosivos. Entre las medidas se cuentan la creación de fuerzas integradas, nuevas operaciones conjuntas y el fortalecimiento de las prisiones de máxima seguridad para evitar que los líderes sigan operando desde el encierro.
Lula envió además un mensaje directo a las facciones criminales que controlan barrios y regiones enteras en distintos estados del país. “Este acto es una señal para decirle al crimen organizado que, en poco tiempo, ya no serán dueños de ningún territorio. El territorio será devuelto al pueblo brasileño de cada ciudad y de cada estado”, advirtió.
“El combate al crimen organizado debe llegar a todas las capas sociales. No podemos seguir asociando criminalidad solamente con pobreza”, enfatizó el presidente brasileño, al rechazar estigmatizaciones sobre los sectores populares.
Con este programa, el gobierno de Lula intenta dar una respuesta integral a una de las principales preocupaciones de la sociedad brasileña y, al mismo tiempo, reposicionar al Estado federal como actor clave en la seguridad pública. El desafío ahora pasa por la aprobación legislativa del nuevo ministerio y por la capacidad de articular de manera efectiva a las distintas fuerzas y jurisdicciones involucradas.

