Alertan por calor extremo en el Mundial 2026 y piden cambios

El Mundial 2026 bajo la lupa por el avance del calor extremo

Hinchas y jugadores afectados por el calor en un estadio de fútbol

NewsITe

Un nuevo estudio científico encendió las alarmas sobre las condiciones climáticas en las que se jugará el Mundial de 2026, organizado por Estados Unidos, México y Canadá. De acuerdo con la investigación, al menos una cuarta parte de los 104 partidos programados podría disputarse por encima de los límites de seguridad térmica recomendados para deportistas profesionales.

El trabajo, elaborado por el grupo científico World Weather Attribution (WWA) y al que tuvo acceso Noticias Argentinas, advierte que alrededor de cinco encuentros se desarrollarían directamente en condiciones de calor extremo, en gran parte como consecuencia del cambio climático. Ante ese escenario, especialistas ya plantean la conveniencia de postergar algunos partidos para resguardar la salud de futbolistas e hinchas.

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Los investigadores analizaron todos los encuentros previstos entre el 11 de junio y el 19 de julio de 2026 en 16 estadios distribuidos en los tres países anfitriones. Para medir el riesgo se utilizó el índice WBGT, una referencia internacional que combina temperatura del aire, humedad y radiación solar para estimar la capacidad del cuerpo humano de disipar el calor.

Según las recomendaciones del sindicato internacional de futbolistas FIFPRO, cuando el índice WBGT supera los 26 grados deben activarse medidas especiales de enfriamiento, y si sobrepasa los 28 grados el partido directamente debería suspenderse. El director médico de la entidad, Vincent Gouttebarge, sostuvo que las conclusiones de la nueva investigación confirman las proyecciones publicadas por el gremio en 2023 y remarcó la necesidad de reforzar la protección de los jugadores.

Medidas oficiales y preocupación por sedes críticas

La FIFA aseguró que ya trabaja en protocolos específicos para enfrentar el calor. Entre las medidas previstas figuran pausas de hidratación de tres minutos en cada tiempo, sistemas de refrigeración en las gradas y zonas técnicas, además de dispositivos médicos reforzados según las condiciones meteorológicas de cada sede y horario.

No obstante, los especialistas advierten que las pausas de hidratación, tal como están pensadas hoy, podrían no alcanzar para neutralizar los riesgos asociados a la exposición prolongada a altas temperaturas y humedad. El informe pone el foco especialmente en ciudades con estadios sin aire acondicionado, como Miami, Kansas City, Nueva York o Filadelfia, donde el público también quedaría expuesto a un calor agobiante.

El estudio subraya que la final, prevista en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, tendría el doble de probabilidades de superar los niveles de riesgo térmico respecto al Mundial disputado en Estados Unidos en 1994. Para la profesora de ciencia del clima Friederike Otto, del Imperial College de Londres y cofundadora de WWA, este es un ejemplo concreto de cómo el cambio climático altera la viabilidad de organizar grandes eventos deportivos en pleno verano boreal.

Impacto en el juego y debate sobre las fechas del torneo

Otto pidió a la FIFA que reconsidere las fechas de los futuros Mundiales que se celebren en regiones vulnerables al calor extremo. A su entender, trasladar los torneos a otras épocas del año permitiría reducir los riesgos sanitarios y garantizar mejores condiciones para futbolistas, cuerpo técnico, personal de organización y espectadores.

Otro de los expertos que participó del análisis, el profesor clínico Chris Mullington, advirtió que el calor no solo tendrá impacto en la salud sino también en el desarrollo del juego. En su opinión, es esperable que los equipos adopten un fútbol más conservador, con menos intensidad y mayor dosificación del esfuerzo físico para poder soportar las altas temperaturas durante los 90 minutos.

El debate sobre el calendario del Mundial 2026 se suma así a la discusión más amplia sobre cómo el cambio climático está reconfigurando la agenda del deporte de alto rendimiento. Para los especialistas, la adaptación de las competiciones y la implementación de protocolos estrictos será clave para evitar que el espectáculo se imponga por encima de la seguridad de quienes lo disputan y de quienes lo viven desde las tribunas.

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