Mucho tiempo antes de iniciar un ciclo super exitoso en la Selección argentina y de arribar a la NBA, Emanuel Ginóbili enfrentó en la Liga Nacional de Básquetbol a Regatas y Belgrano. Fue entre los años 95 y 98 y Manu empezaría a dejar su sello de calidad. En esta nota, el repaso de todos esos partidos, de los que pocos se acuerdan.

Pese a que su madre, Raquel Maccari, quería que su hijo menor fuera contador y que no siguiera los pasos de sus dos hermanos, en los últimos días de septiembre de 1995, Emanuel David Ginóbili debutó en el básquetbol profesional, con apenas 17 años. Fue en la derrota por 104 a 85 de su equipo, Andino de La Rioja, frente a Peñarol en el Polideportivo Municipal “Islas Malvinas” de Mar del Plata. En su estreno, un jovencísimo Manu anotó 9 puntos, compartiendo el plantel con su coterráneo Hernán Jasen, Gabriel Díaz, Gustavo Oroná, Carl Amos y Daniel Farabello, entre otros. “Estaba desesperado. Entré y ya quería hacer algo. Me acuerdo de que la primera que agarré, la sacudí desde la punta y fue adentro. Me relajó un poco ese tiro”, confesó mucho tiempo después Ginóbili, quien en ese partido debió lidiar con el Pichi Campana, nada más y nada menos.
A los pocos días, ese “juvenil desinhibido” -como lo calificaron los medios gráficos marplatenses- pasó a formar parte de la rotación y, unos cuantos meses antes de ser elegido como la revelación de la Liga Nacional 95/96, enfrentó con los riojanos a Regatas, que transitaba por su cuarta temporada en la máxima categoría. Ese duelo tuvo lugar en La Rioja y, por la tercera fecha, se impuso el local por 87 a 76, consiguiendo su primera victoria en el torneo, con otros 9 puntos de Ginóbili y 24 de Sam Ivy. Ariel Bernardini fue el goleador de los Náuticos y de la noche con 24. En la vuelta, Ginóbili no ingresó al rectángulo de juego en el choque que en las instalaciones regatenses se llevó Regatas por 91 a 87 (Julio Ariel Rodríguez 30 y Bernardini 21). En ese torneo, ambos clasificaron a la A-1, por lo que se volvieron a cruzar. Y se ganaron como visitantes. Regatas lo hizo por 109 a 106 (30 de Rodríguez, 26 de Vic Alexander, 21 de José Fabián Small y 19 de Bernardini para el ganador y 11 de Ginóbili para el perdedor). Sin unidades de Ginóbili -que fue suplente ese día- Andino ganó por 118 a 105 en el viejo estadio La Ribera (una de las canchas en donde más presión sintió, junto a la del Galatasaray de Turquía, según él mismo contó en una entrevista con Alejandro Fantino). En ese campeonato, bajo la dirección técnica del Huevo Sánchez, Andino (29-22) alcanzaría un histórico tercer puesto, superando en cuartos de final a Quilmes y siendo eliminado en semifinales por Atenas, verdugo en la anterior ronda de Regatas, que, bajo la conducción de Pedro Escarain, terminó en la séptima posición (24-26). Además de los citados jugadores, actuaron para el cuadro nicoleño Harry Hart Jr., Walter Storani, Víctor Baldo, Luciano Giuzzio y Matías García. Fue campeón el Olimpia de Venado Tuerto de Horacio Seguí, que tuvo a nombres como los de Jorge Racca, Alejandro Montecchia, Sebastián Uranga y los muy chicos Leo Gutiérrez y Lucas Victoriano. En cuanto a los hermanos de Emanuel, en esa edición Sebastián jugó en Quilmes y Leandro jugó en Depotivo Roca, en donde coincidieron en la temporada siguiente, con Sergio Hernández a cargo de la dirección técnica. En tanto, para la 96/97, el menor regresó a Bahía Blanca para jugar en Estudiantes, junto a Daniel Arenas, Pablo Gil, Hernán Trentini, Mauricio Hedman y los foráneos Nollie Glass y Stacey Williams.
Cuando el Albo visitó nuestra ciudad perdió por 98 a 76, con 11 puntos de Ginóbili. El Lunguito Rodríguez (20) y Fabián Sacchi (19) fueron los líderes en ofensiva de Regatas, que también sería el vencedor en el marco de la vigésimo sexta fecha, cuando hizo su presentación como DT Daniel Rodríguez, reemplazante de Carlos Boismené. Los dirigidos por Escarain ganaron en el “Osvaldo Casanova” 96 a 85, con 31 de Bufford, 21 de Sacchi y 20 de Rodríguez. Un cada vez más importante Ginóbili (21) y Williams (16) fueron los más productivos de Estudiantes, que terminó duodécimo en la Fase Regular y participó de la A-2. Por el contrario, Regatas hizo su mejor campaña hasta ese momento y entró por quinta vez consecutiva en la A-1 como séptimo clasificado, con un record de 17 triunfos y 13 caídas, con un plantel que tuvo entre sus filas a los locales Roberto Gabini, Víctor Baldo, Juan Pablo Rubiolo, además de Rodríguez. Igualmente, los dos dijeron presente en los play-offs. En la Reclasificación Regatas eliminó a Quilmes y Estudiantes al defensor del título, Olimpia. Luego fueron eliminados en cuartos por el Boca de Julio Lamas (a la postre campeón) y Atenas, respectivamente.
Contra los dos “nuestros”

Para el campeonato siguiente Estudiantes tuvo a dos Gínobili (se incorporó Sebastián) y San Nicolás a dos representantes en la elite del baloncesto argentino, después de que se produjera el ascenso de Belgrano. En la preparación de ambos para esta Liga, Regatas recibió a Estudiantes en un amistoso el 9 de septiembre de 1997. Ganó 107 a 97 el local, que por entonces ya era conducido por Sergio Hernández y había armado un equipo más que respetable, repitiendo a Rodríguez, Gabini y Baldo, recuperando a Bernardini -que venía de ser campeón con Boca- y apostando al veterano Dennis Still y Elbert Rogers como su dupla extranjera. Esa noche, un Manu definitivamente afianzado en su carrera, se despachó con 29 puntos y el público que asistió al cotejo aplaudió de pie un alley-oop que ensayó con su hermano. Misma cantidad le convirtió una vez iniciada la competencia, por la cuarta fecha. El que sonrió fue el Estudiantes del Zeta Rodríguez (95-94), que le ganaría a Regatas los restantes tres compromisos de esa temporada: 94 a 80 y 96 a 88 en nuestra ciudad y 101 a 96 en Bahía (Ginóbili promedió 25.6 puntos en esos tres enfrentamientos).
A Belgrano le fue un poco mejor en los duelos directos con Estudiantes. Al menos pudo derrotarlo por 96 a 92 en Villa Ramallo (en donde hacía las veces de local por entonces), merced a los 27 puntos de Ken Konley, los 24 de Mario Milanesio y los 19 de Emeka Okenwa (24 de Ginóbili para la visita). En el encuentro previo, Estudiantes había ganado 118 a 91, con 21 del escolta, ya toda una estrella a esa altura. En los belgranenses de Daniel Maffei sobresalieron el Pampa Marcelo López (17) y un joven Pablo Prigioni (13), junto a Guillermo Gallo y Danilo Del Set, los sobrevivientes del título en el TNA (otros jugadores de Belgrano fueron Jorge Rifatti y los juveniles Lucas Bertucelli, Iván Zuelgaray e Ignacio Canevaro).
Ese año, a los Rojos les costó mantener su lugar entre los mejores: en los play-offs por la Permanencia perdieron con Peñarol y Ferro, y mandaron al descenso a Quilmes, para definir su futuro en un Repechaje con Siderca de Campana, segundo del TNA. Belgrano ganó 3 a 0 y se quedó en la “A”. En el torneo que se adjudicó el Atenas de Rubén Magnano, Marcelo Milanesio, Pichi Campana, Fabricio Oberto, Diego Osella, Bruno Lábaque, Gabriel Riofrío y Leandro Palladino, Regatas, por su parte, fue eliminado por Boca. Aunque previamente se había dado el gusto de barrer a Belgrano por 3 a 0 en la serie de Reclasificación. Finalizó séptimo. Bajo la batuta de Manu, Estudiantes fue cuarto, cayendo en semifinales ante los cordobeses.
En total, Ginóbili disputó 126 partidos en la Liga Nacional, totalizando 2189 puntos, para llegar a una media de 17.4 por presentación. Y a juzgar por cómo le fue en los años posteriores, tomó la decisión correcta al rebelarse y no hacerle caso a la madre.

