José Silva murió por causas naturales en abril de 2023 tras una operación en la que le amputaron las piernas. Días después, los miembros inferiores aparecieron en un basural del barrio Plastiversal. Demoras en resultados de pericias obstaculizaron el avance del proceso. La causa estaba a punto de concluir en una suspensión del juicio a prueba cuando se extinguió la acción por la muerte del director de la clínica señalada como posible responsable del hecho.

De la redacción de EL NORTE
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El viejo adagio atribuido al filósofo romano Séneca, traducido como “nada se parece tanto a la injusticia como la justicia tardía”, se reescribe en casos como el de José Luis Silva. Hace tres años, en abril de 2023, el hombre falleció en San Pedro luego de una intervención quirúrgica realizada en la Clínica San Nicolás en la que debieron amputarle las piernas. Sus miembros inferiores fueron encontrados poco después en un basural de la zona sur de nuestra ciudad. Por el gravísimo episodio se abrió una investigación que concluyó sin responsables ni condenas.
Demoras en los resultados de las medidas de pruebas extendieron el proceso y, cuando la causa estaba a punto de concluirse en un acuerdo de suspensión de juicio a prueba (probation), el fallecimiento del titular de la clínica, Dr. Roberto Fernández Viña, extinguió la causa, que se cerró sin llegar a la sentencia.
Los hijos del hombre de 74 años habían pedido actuar como particulares damnificados en la investigación originada en el hallazgo de las piernas. Presentaron algunas solicitudes de medidas de pruebas que se sumaron a las que ya había ordenado el fiscal Martín Mariezcurrena, entre ellas, el examen de ADN, necesario para probar que se trataba de las piernas que le fueron amputadas al hombre durante una cirugía realizada en la Clínica San Nicolás.
El hecho que motivó la instrucción estuvo rodeado de circunstancias macabras, ya que los miembros inferiores de José Luis Silva fueron hallados junto a otros residuos hospitalarios en un descampado del barrio Plastiversal. Horas después de que fueran encontrados, el personal del centro de salud denunció el faltante de los restos humanos del hombre que estaban en la morgue junto a otros elementos de descarte. Conforme a la denuncia, ese faltante podría haberse producido durante un robo en la clínica que no había sido advertido con anterioridad.
Los hechos
José Luis Silva había fallecido en abril de 2023 como consecuencia de una trombosis aguda de aorta en San Pedro. Días antes había sido sometido a la amputación de sus piernas para intentar salvarle la vida en la Clínica San Nicolás. Previo a que se produjera su deceso, la familia manifestó haber pasado por situaciones terribles, ya que días antes les habrían pedido desde el sanatorio que se hicieran cargo de las piernas amputadas. Ante esta situación, una de las hijas de Silva aseguró que se comunicó con la delegación de PAMI de San Pedro, donde le explicaron que ella no tenía que ir a retirar nada y le aclararon que el centro de salud es quien debía hacerse cargo. Poco después, los restos fueron encontrados, junto a otros residuos patogénicos, en un basural en calle 7 de Septiembre entre Brown y Morteo. Esa misma noche, un trabajador del centro de salud denunció el faltante.
Silva murió tras peregrinar cuatro meses por un diagnóstico y una intervención quirúrgica que llegaron tarde. Tenía 74 años, era jubilado y estaba afiliado a la obra social PAMI. El hombre y su familia debieron deambular para lograr que lo atendieran por distintas ciudades. Finalmente, ya con su salud muy deteriorada, lograron ingresarlo a la Clínica San Nicolás, donde, en un intento de salvarle la vida, le amputaron las piernas a causa de una trombosis. Días después de la intervención, cuando ya se encontraban nuevamente en San Pedro, sus hijas recibieron un insólito llamado desde el nosocomio nicoleño pidiéndoles que retiraran las extremidades de su padre. La salud de José Luis Silva empeoró y el hombre terminó falleciendo el 9 de abril de 2023. Cinco días después, sus piernas aparecieron en el basural.
La fiscalía investigaba una posible violación a la Ley de Residuos Peligrosos porque, más allá del hallazgo de los restos, existe prohibición de arrojar los residuos patogénicos producidos en un sanatorio –como sondas, frascos, ampollas, gasas, jeringas, entre otros elementos de descarte– por ser contaminantes biológicos. Y, por otra parte, en paralelo, se analizaba la denuncia por el robo y las circunstancias en las que este se produjo.

