El sector, decisivo para las economías de San Nicolás, Ramallo y Villa Constitución, espera cerrar 2025 con una recuperación del 15% en la producción, hasta alcanzar los 3,9 millones de toneladas de acero. Un rebote luego de un 2024 que había sido negativo. “Sin embargo, aún está lejos de los 5 millones de toneladas de 2023. Las perspectivas para 2026 sugieren un leve repunte hasta 4,4 millones de toneladas, pero el camino sigue siendo incierto”, advirtió Carlos Vaccaro, director general de la Cámara Argentina del Acero.

De la redacción de EL NORTE
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La Cámara Argentina del Acero, entidad integrada por las siderúrgicas Ternium y Acindar, entre otras, proyectó para este 2025 un crecimiento del 15% en la producción del sector: algo así como 3,9 millones de toneladas de acero elaboradas en el país. Y aunque incluso hay optimismo para seguir creciendo en el venidero 2026, el sector no cree poder llegar hasta los 5 millones de toneladas de 2023. “El camino sigue siendo incierto”, planteó en este sentido Carlos Vaccaro, director ejecutivo de la Cámara y secretario regional de la Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero) para Argentina.
En un artículo escrito para el medio Infobae, Vaccaro (de larga y destacada trayectoria en Acindar y ArcelorMittal) indicó que “el país está recuperando su producción de acero después de la recesión de 2024”, pero advirtió asimismo que el sector “sigue enfrentando la cancha inclinada del mercado mundial”.
Para el industrial siderúrgico, el ascenso de China “abre nuevos capítulos en la geopolítica frente a Estados Unidos”. La disputa entre potencias, con eje en una dura competencia económica, reconfigura el escenario internacional. “Para Argentina, el gran desafío será encontrar el lugar de su industria en ese contexto global”, enfatizó Vaccaro, quien entre 2006 y 2016 se había desempeñado como gerente de Asuntos Externos de Acindar ArcelorMittal.
El acero
“En el caso específico del acero, la situación es aún más complicada”, señaló Vaccaro. Y amplió: “China, al reducir su consumo interno, ha inundado el mercado global con acero, a tal punto que se estima que exportará 132 millones de toneladas este año, un volumen que duplica lo que consume toda Latinoamérica”.
En tal sentido, el director ejecutivo de la Cámara Argentina del Acero recordó que para mitigar los efectos de esta expansión china, muchos países han recurrido a aranceles, regulaciones por producto y denuncias de dumping.
“En este escenario internacional, Argentina está recuperando su producción de acero después de la recesión de 2024, con un aumento del 15% en 2025, hasta alcanzar los 3,9 millones de toneladas. Sin embargo, aún está lejos de los 5 millones de toneladas de 2023. Las perspectivas para 2026 sugieren un leve repunte hasta 4,4 millones de toneladas, pero el camino sigue siendo incierto”, consideró Vaccaro, quien subrayó que “en particular, los aceros largos enfrentan desafíos mayores, pues la recuperación será solo parcial, con pérdidas significativas aún por recuperar”.
Reformas
El industrial también centró su análisis en el oxígeno que puedan dar al sector (y a la industria en general) las reformas que impulsa el Gobierno nacional y que ya son materia de debate en el Congreso: las transformaciones en materia de legislación laboral e impositiva.
“Las reformas estructurales que plantea el Gobierno, puntualmente el enfoque en las políticas impositiva y laboral, representan un paso en la dirección correcta. Sin embargo, la clave estará en abordar la informalidad económica, algo esencial para hacer de estas reformas una verdadera palanca de competitividad. El alto nivel de evasión fiscal, que alcanza el 37% del IVA, sigue siendo un obstáculo para la inversión, el empleo formal y, en última instancia, la competitividad de las industrias locales frente a las importaciones”, apuntó Vaccaro.
En concreto, el sector siderúrgico espera del Gobierno que avance con una política comercial efectiva que encuentre un punto de equilibrio entre la integración estratégica con socios clave como Estados Unidos, el Mercosur y Europa y la necesidad de enfrentar la expansión de las importaciones chinas.
“Competir en una cancha inclinada perjudica tanto al país como a la región, por lo que el desafío no consiste únicamente en nivelar el campo de juego, sino comprender y adaptarse al rumbo que está tomando la economía global”, señaló Vaccaro.
Y concluyó: “En resumen, la situación actual de la industria del acero en Argentina y la región refleja más desafíos que oportunidades. La competencia desleal de China, junto con las tensiones internacionales, exige una estrategia comercial y económica clara y coherente. Es fundamental que las reformas estructurales sean acompañadas por políticas que promuevan la competitividad, fortalezcan la industria local y permitan una inserción más activa y beneficiosa en el comercio global. Solo así, Argentina podrá recuperar su potencial industrial y garantizar un desarrollo económico más equilibrado para el futuro”.

