La NASA revela el drástico colapso del glaciar Hektoria

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En apenas quince meses, el glaciar Hektoria, ubicado en la Península Antártica oriental, protagonizó uno de los retrocesos más rápidos registrados por la ciencia moderna. Entre enero de 2022 y marzo de 2023 su frente se contrajo unos 25 kilómetros, según imágenes recientemente difundidas por la NASA y analizadas por especialistas en criosfera.
Los datos satelitales muestran que, dentro de ese período, hubo un lapso de dos meses en el que el frente del glaciar retrocedió más de 8 kilómetros. Investigadores consultados por la comunidad científica internacional sostienen que se trata de la mayor tasa de pérdida de hielo glaciar terrestre observada hasta ahora, un hito que vuelve a encender las alarmas sobre la estabilidad de los grandes cuerpos de hielo polares.
Lejos de ser un fenómeno aislado, el caso Hektoria se suma a una serie de eventos extremos que vienen afectando a la Antártida en las últimas décadas. El aumento de la temperatura del océano, los cambios en la circulación marina y la fragilización de las plataformas de hielo flotantes generan un contexto propicio para colapsos repentinos de glaciares, con impacto directo en el aumento del nivel del mar.
Qué hay detrás del colapso del glaciar Hektoria
Los científicos destacan que la particular geometría del Hektoria fue clave para explicar su comportamiento. Como muchos glaciares de la Península Antártica, se origina en tierra firme y se proyecta hacia el mar; su sección final forma una gruesa lengua de hielo flotante. El estudio concluye que el glaciar perdió tanto esa lengua de hielo como una extensa zona de hielo apoyada sobre una llanura terrestre, por lo que parte de la masa perdida contribuyó de manera directa al aumento del nivel del mar.
Si bien Hektoria es relativamente pequeño frente a otros gigantes antárticos, los expertos advierten que procesos similares en glaciares de mayor tamaño podrían derivar en incrementos mucho más significativos del nivel de los océanos. Una de las preocupaciones centrales es que estos episodios pueden desencadenarse en plazos muy cortos, dificultando la capacidad de adaptación de las comunidades costeras.
Un proceso que se remonta al colapso de Larsen B
La ruptura reciente del Hektoria no se explica solo por lo ocurrido en 2022 y 2023. La secuencia de eventos comenzó a principios de 2002, cuando la plataforma de hielo Larsen B, que actuaba como barrera natural para Hektoria y otros glaciares vecinos, se fragmentó y colapsó en cuestión de semanas. Sin ese soporte, los glaciares comenzaron a adelgazarse y retroceder de manera progresiva.
- Tras el colapso de Larsen B, Hektoria perdió espesor y se replegó durante varios años.
- En 2011, el hielo marino fijo en la bahía de Larsen B volvió a acumularse y permitió que el glaciar avanzara lentamente.
- Ese soporte se mantuvo hasta enero de 2022, cuando fuertes marejadas oceánicas habrían desestabilizado el hielo fijo.
- La ruptura del hielo marino dejó expuesto el frente del glaciar, que comenzó a retroceder a gran velocidad.
“Las imágenes muestran una pérdida extraordinaria de hielo terrestre en un período muy breve. Si estos procesos se replican en glaciares de mayor volumen, el impacto sobre el nivel del mar puede ser mucho más severo”, advierten los especialistas que analizaron los datos satelitales.
Mientras el frente de Hektoria se estabilizó luego del colapso reciente, su vecino glaciar Verde continuó retrocediendo, lo que sugiere que la región sigue en plena transformación. Para los científicos, el seguimiento constante mediante satélites y modelos numéricos será clave para anticipar nuevos episodios de inestabilidad y dimensionar sus efectos globales, especialmente sobre las ciudades costeras más vulnerables.

